Felipe Massa
Felipe Massa, con lágrimas en los ojos tras ganar el GP de Brasil de 2008 en el que perdió el Mundial. FERRARI

Domingo 2 de noviembre de 2008, última carrera del año: Gran Premio de Brasil. Lewis Hamilton y Felipe Massa se jugaban el Mundial de Fórmula 1 de esa campaña. Al británico le valía con ser quinto; el brasileño debía ganar y que el por entonces piloto de McLaren no fuese quinto o mejor.

La 'torcida' vibraba a más no poder, cuando se llegó a la última vuelta. Tras una prueba marcada por la lluvia final, el Ferrari de Massa entraba en primera posición. Hamilton era sexto y sólo le quedaban un par de curvas para la meta: no daba tiempo. El padre de Felipe Massa ya lo festejaba junto al resto de la familia del brasileño, pero los mecánicos de Ferrari no las tenían todas consigo: el Toyota de Timo Glock, quinto, venía perdiendo mucho tiempo, con los neumáticos al límite, y Hamilton llegaba muy fuerte justo detrás.

El británico pasó al alemán en la última curva... y se produjo lo que, en palabras de Bernie Ecclestone, fue el mejor momento de la historia de la Fórmula 1. Hamilton conquistó su primer campeonato del mundo, su novia Nicole Scherzinger daba saltos en el pitlane y un mecánico de Ferrari informaba a los Massa de que habían perdido el Mundial, antes de dar un cabezazo a la pared y reventar un escudo del 'Cavallino Rampante'. La imagen de desolación del padre de Massa aún es sinónimo de una de las mayores derrotas de la historia del deporte mundial.

Las consecuencias de aquel Gran Premio duraron años. Glock se convirtió en enemigo público número 1 en Brasil, y ha vuelto pocas veces a Brasil. Mecánicos de McLaren tuvieron que irse con ropas de otros equipos, ante el temor de agresiones de fanáticos, y el propio Hamilton es considerado persona 'non grata' en Interlagos.

Este viernes se cumplen 10 años de aquello. Massa no fue capaz de verse, ni de rebote, tan cerca de proclamarse campeón. El brasileño salió por la puerta de atrás de la Fórmula 1: anunció su retirada en 2016, Williams le suplicó que siguiese un año más ante la imposibilidad de conseguir otro piloto que aportara dinero, y ya de manera definitiva lo dejó al año siguiente. Actualmente es presidente de la comisión de la FIA del karting y piloto de la Fórmula E, con Venturi.

Hamilton, por su parte, ha roto la puerta de la leyenda, tras ganar cuatro títulos más e igualar al mítico Fangio. De hecho, el británico tiene entre ceja y ceja el récord absoluto de Michael Schumacher, que le convertiría en el piloto con más mundiales de la historia de la Fórmula 1.