Así fue el retorno de Márquez a MotoGP en el primer día del GP de Portugal: ya arriesga como antes de la lesión

Marc Márquez, en el GP de Portugal
Marc Márquez, en el GP de Portugal
EFE

Marc Márquez ha vuelto a subirse a su Repsol 265 días después de aquel fatídico accidente en la primera carrera del Mundial de 2020 que le costó toda la temporada por el accidente con fractura de húmero que sufrió. Todo eso ya ha quedado atrás como el propio piloto ha mostrado en su vuelta a la competición en los primeros entrenamientos libres del GP de Portugal.

Una vuelta que ha generado una enorme expectación y que no ha defraudado ya que Márquez terminó su primera tanda de vueltas en una impresionante tercera posición, para un piloto que, insistimos, llevaba nueve meses sin pilotar. Pese a tener un comienzo prudente, como era de esperar, no se quedó rezagado y estuvo aguantando el tipo a los pilotos que rodaban a la vez que él. 

Tras quedarse a sólo tres décimas de Bagnaia en los primeros libres y marcar ese tercer crono, en los segundos fue sexto a cuatro, pero en cualquier caso con un más que aceptable rendimiento en su vuelta.

Márquez ya arriesga como antaño, y prueba de ello no es sólo ver cómo ya asoma el codo en el asfalto como antes, sino que además ya controla la moto pese a ese tiempo fuera de la pista.

Si el crono de Márquez fue bueno, sexto, mucho mejor fueron las sensaciones. Las sonrisas que se le escapaban de la boca cuando estaba en el box comentando la jugada fueron la confirmación de que, pese a lo que decía el día anterior, ya está en condiciones de pelear con los grandes.

Las Ducati parece que van a ser las motos a batir, con permiso de las Yamaha (Fabio Quartararo finalizó segundo) y las Suzuki, ya que el campeón Joan Mir quiere resarcirse y marcó el tercer crono de la sesión. 

Toda una declaración de intenciones, pese a que este viernes el gran titular tiene forma de advertencia en mayúsculas para todos los pilotos: Márquez está de vuelta.

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