Cinco curiosidades sobre Erling Haaland: a su padre le retiró Keane, ostenta un récord del mundo de atletismo, tiene tractor propio...

Erling Haaland celebra un gol
Erling Haaland celebra un gol
EFE

Erling Haaland, el diamante que vino de la fría Noruega. Su capacidad goleadora, su velocidad y su juventud le convierten, con permiso de Kylian Mbappé, en uno de los grandes deseos para cualquier equipo de fútbol con potencial.

Detrás de una curiosa carrera que le llevó desde el humilde Bryne hasta el actual Borussia Dortmund se encuentra un futbolista diferente, alejado de los grandes lujos y los tópicos. Algo introvertido, sin mucha afición a las redes sociales o a pasar el rato de juerga, con los pies muy en el suelo, hay cinco detalles de su biografía que explican por qué estamos ante un jugador distinto también fuera del césped.

La venganza de Roy Keane contra su padre

Aunque lleva con orgullo su nacionalidad noruega, Haaland pudo ser perfectamente inglés. Nació en Leeds, donde jugaba su padre, Alf-Inge. Central duro (y a veces mediocentro defensivo), Alf-Inge Haaland fue un jugador de clase media en varios equipos de la Premier (Nottingham Forest, Leeds y Manchester City) en los 90 y su carrera quedó marcada por el histórico Roy Keane.

En 1997, el padre del hoy delantero del Dortmund lesionó de gravedad al irlandés en un Leeds-Manchester United, hasta el punto de que se perdió buena parte de la temporada. El noruego le acusó de fingir.

Cuando años más tarde, cuando Haaland estaba ya en el City, Keane se la devolvió y le destrozó la rodilla. Desde entonces, sólo pudo jugar dos encuentros más antes de retirarse con sólo 30 años. "Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente fuerte. El balón estaba allí, y pensé: 'Toma esta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote'", escribió el irlandés en su autobiografía.

Pudo ser saltador de longitud o jugador de balonmano

Los padres de Haaland (su madre, Gry Marita, fue campeona de Noruega de heptatlón) le inculcaron desde muy pequeño la pasión por el deporte. Tanto es así que con apenas 5 años ya competía en pruebas de atletismo.

Sus cualidades físicas le hacían perfecto para diversas disciplinas y, de hecho, de no haber seguido los pasos de su padre habría sido un prometedor atleta. Desde 2006 ostenta el récord del mundo de salto de longitud para menores de 5 años, cuando logró una marca de 1,63 metros.

Antes de centrarse en el fútbol también practicó balonmano, hasta el punto de que el seleccionador noruego juvenil le tanteó para varias convocatorias.

Orgullo escandinavo: su ídolo, Ibrahimovic

Desde tiempos inmemoriales, entre Suecia y Noruega hay tantos lazos culturales como rivalidad. Escandinavia aúna muchos sentimientos (algunos de índole nacionalista), y Haaland es el mejor ejemplo: su ídolo es Zlatan Ibrahimovic.

Muchos ven en el delantero del Dortmund a un perfecto heredero del veterano jugador del AC Milan, y Haaland no oculta que su deseo es conseguir una carrera similar. "Es mi ídolo. La manera en la que consiguió ser tan bueno, cómo juega... Él también es escandinavo, ¡así que alguien tiene que reemplazarlo!", bromeaba en una entrevista.

Entrenamiento militar: ni Cristiano Ronaldo

Habiendo practicado tantos deportes desde pequeño, para Haaland entrenarse y mantenerse físicamente a tono es una costumbre. Uno de los jugadores en los que más se fija es Cristiano Ronaldo, y en este aspecto se parecen mucho.

Stanislav Macek, actual seleccionador sub18 de Eslovaquia y exmiembro del cuerpo técnico del RB Salzburgo cuando Haaland jugaba allí, relató hace tiempo su brutal método de entrenamiento: "Tiene un respeto enorme por el trabajo. Trabaja muchísimo de forma individual para mejorar. Él me llegó a decir que en su casa hacía 1.000 abdominales y 300 flexiones prácticamente a diario", contaba Macek.

Su afición fuera del fútbol: la agricultura

Lo normal de un futbolista joven en la actualidad es que pase las horas muertas jugando a la videoconsola, escuchando música (rap, reguetón o música urbana en general) o echando el rato en las redes sociales. 

Haaland no. Una de sus grandes aficiones es, para muchísimos, una profesión: la agricultura. El delantero del Dortmund tiene un tractor propio y un pequeño terreno que siembra, cosecha y recoge él mismo. Si los avatares del fútbol le retiran antes de tiempo como a su padre, tiene garantizado el sustento.

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