La amenaza de Futre a Jesús Gil para que firmara un contrato a Aguilera y por la que se ganó el respeto del vestuario

  • El exjugador del Atlético de Madrid ha explicado este episodio de su carrera rojiblanca en su cuenta de Instagram.
Paulo Futre
Paulo Futre
EFE

Paulo Futre es una de las leyendas de la historia reciente del Atlético de Madrid y uno de los jugadores más queridos por la afición. El portugués ha compartido este martes una anécdota en su cuenta de Instagram recordando sus días de rojiblanco y cómo le plantó cara a Jesús Gil para ayudar a su compañero Aguilera.

Explica Futre que el expresidente colchonero impuso que el portugués fuera, pese a su juventud y empezar sólo su segunda temporada en el club, el primer capitán, algo que Futre no quería por considerar que otros compañeros acumulaban más méritos para ello.

Sin embargo, tuvo que acceder por el mandato directo de Gil aunque, a la postre, este paso al frente y lo que pasó después le hicieron ganarse el respeto de todos sus compañeros con Aguilera de protagonista, como él mismo cuenta.

Anécdota íntegra de Paulo Futre

"En mi 2ª temporada Jesús Gil decidió que yo debía ser capitán. Intenté que cambiara de opinión pero no hubo manera. En el equipo había titulares de la Selección y la mitad de la plantilla se había formado aquí. Aparte de que en aquellos tiempos solo podían jugar 2 o 3 extranjeros por equipo. Me llevaba genial con todos pero era imposible que aceptasen que un portugués de 22 años fuese su capitán.

Poco tiempo después todo cambió. Aguilera tenía solo 20 años, era un niño de la cantera. Ya había debutado con los “mayores” pero no tenía contrato profesional cuando llegó la terrible noticia de que tenía cáncer de tibia. El Presi tuvo el detalle de declarar públicamente que pasara lo que pasara le firmaría un contrato profesional por varios años. Días después recibimos la bella noticia de que era benigno y podría jugar de nuevo. Él volvió a entrenar pero el contrato prometido no aparecía, Gil le fue dando largas y yo me tomé el asunto personalmente.

En paralelo llegué a un acuerdo para mi renovación. El día de la firma estaba convocada una rueda de prensa. Y justo antes de firmar mi contrato en su despacho me planté: “Presi llame ahora al ‘Niño’ para firmar lo que le prometió, o no hay renovación y salgo ante la prensa a explicarles el motivo”. Él sabía que no era un farol. Tras su típica ronda de insultos, media hora después Carlos Aguilera estaba firmando su primer contrato profesional. Al día siguiente cuando entré al vestuario sentí por primera vez en la mirada de mis compañeros que me aceptaban como su capitán: “El Portugués es uno de los nuestros, mata por nosotros”.

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