Una íntima convicción

Una íntima convicción

Sinopsis

Después de asistir a su juicio, Nora está convencida de la inocencia de Jacques Viguier, acusado de la desaparición y asesinato de su esposa Suzanne. Para demostrar que Viguier no tuvo responsabilidades en el hecho que se le imputa y que fue acusado en falso por el amante de su mujer, Nora convence a uno de los abogados franceses más reputados, Eric Dupond-Moretti, para defenderle en el juicio de apelación. Entonces comenzarán una batalla contra la injusticia que llevará a Nora a la obsesión.

Una íntima convicción es un buen y raro ejemplo de drama judicial: bueno por su reflexión inteligente sobre la justicia y la presunción de inocencia, y raro porque es un género poco frecuente dentro del cine francés en particular, con algunos escasos ejemplos como Sección especial (1975) de Costas-Gavras. Más singular la hace todavía el hecho de que el ritmo de este thriller lo sostenga tan bien un director debutante, Antoine Raimbault. El director además asistió a dos de los juicios reales en los que se basa la película por la sugerencia de su amigo el director Karim Dridi (El último vuelo), quien había conocido al acusado en festivales de cine, dado que este era una persona muy cinéfila y amante de las películas de Alfred Hitchcock. Sin embargo, Raimbault se vio entonces fascinado por la extrañeza del caso, que se basaba en calumnias y rumores. Es por eso que la película respeta escrupulosamente la opinión de la familia de Viguier y lo escuchado en la audiencia y en las conversaciones telefónicas. Todos los personajes de la cinta son reales, a excepción de Nora, la mujer que quiere demostrar la inocencia de Viguier, interpretada por Marina Föis (El taller de escritura). Los otros actores principales son Olivier Gourmet (La chica desconocida), en la piel de abogado Eric Dupond-Moretti, y Laurent Lucas (Crudo) como el acusado.