"Northwest catorce sesenta y seis, de la torre de tráfico, su aproximación es demasiado corta al final de la pista. Se han ido más allá de lo permitido, les recomiendo que hagan algo diferente".
Eran las 20.44 horas del 16 de agosto de 1987 cuando el vuelo 255 de la compañía Northwest Airlines se disponía a despegar del aeropuerto Romulus, Michigan (Detroit Airport).
Segundos después una cadena de impactos y ruidos se sucedió. En el accidente murieron 154 personas, el mismo número de víctimas que en el accidente aéreo de Barajas, también el mismo modelo de avión, el MD-82.
Al igual que el pasado miércoles, el avión de Detroit apuró la pista más allá de lo recomendable, apenas se elevó y se estrelló inmediatamente, según recoge hoy el diario El País.
La causa del siniestro
Según el informe de la investigación de la Oficina Nacional de seguridad en el Transporte de EE UU, una concatenación de circunstancias propiciaron la catástrofe.
La causa más probable fue la no activación en las alas de los flaps y los slats, los dispositivos de los que están dotados los aviones para el despegue. Al parecer, un fallo mecánico en las comunicaciones internas del avión no activó la alerta que debería haber recibido la tripulación en dischas circunstancias.
En el accidente de Dallas tan solo hubo una superviviente, una niña de cuatro años.




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