Tras matar a su padre a puñaladas, el acusado trató de evitar que le cogieran. Limpió con lejía sus huellas, se puso unos calcetines en las manos y revolvió toda la casa de su progenitor para que pareciera un robo violento.
También se cambió de ropa y se deshizo del arma y la ropa manchada. Los ertzainas desvelaron ayer todos estos detalles en el segundo día de juicio contra J. M. S. Este hombre de 39 años está acusado de matar a su padre en mayo de 2007.
El imputado explicó en la sesión del lunes que fue a casa de su progenitor en Sestao para asesinarle, tras escuchar voces de su madre muerta ordenándole que lo hiciera. Dijo que estaba drogado. Dos días después del crimen se entregó en comisaría.
Pero el tribunal popular del juicio debe dirimir si el ataque fue premeditado, y si hubo alevosía, es decir, si J. M. S. trató en un primer momento de que no le pillaran.
El fiscal cree que sí. Pide 14 años de internamiento en un psiquiátrico.
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