Las autoridades italianas, tanto políticas como sanitarias, han quitado importancia al caso de la mozzarella de búfala contaminada con dioxinas en el sur de Italia en distintas declaraciones que niegan la gravedad del asunto.
Todas esas declaraciones se han producido en un día en que el Gobierno italiano ha informado a la Comisión Europea (CE) de que las partidas de queso mozzarella de búfala con niveles anormales de dioxinas no han salido del "mercado local". De esa forma, el Gobierno de Roma sostiene que el asunto no afecta al resto de la UE, según dijo en Bruselas la portavoz de Sanidad del Ejecutivo comunitario, Nina Papadoulaki. Bruselas había advertido a Italia de que embargaría su producción de mozzarella si no daba información antes de las 18 horas de esta tarde.
Del alarmismo inicial, las autoridades políticas han pasado al extremo contrario con declaraciones como las del ministro de Asuntos Exteriores, Massimo D'Alema, quien se ha declarado "impresionado" e "indignado" por unas "conjeturas que han hecho mucho daño a Italia", país que precisamente "tiene controles más precisos que ningún otro".
La ministra de Comercio Internacional, Emma Bonino, por su parte ha pedido que "no se caiga, como de costumbre, en la psicosis". Las autoridades italianas decidieron cerrar el sábado pasado 80 granjas de la región sureña de Campania tras detectarse una epidemia de brucelosis.


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