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El 'boom' de las casas cueva: de infraviviendas a joyas turísticas y sostenibles de Andalucía

Un hotel cueva en la provincia de Granada
Un hotel cueva en la provincia de Granada.
Asociación Andaluza de Cuevas Turísticas

Hasta hace pocas décadas, las casas cueva se consideraban infraviviendas. En muchos casos, carecían de saneamiento, y su atractivo, ya fuese en calidad de residencia familiar o establecimiento turístico, estaba en cuestión. Buena parte de las viviendas trogloditas (así se las conoce también) de Andalucía tienen su origen en la Reconquista y nacieron como refugio para la población morisca que buscaba cobijarse y ocultarse en tanto los cristianos culminaban la conquista del Reino de Granada.

Es por ello, además de por razones orográficas, por lo que la provincia de Granada es la Meca de este tipo de espacios. Sólo allí, según datos de la Asociación Andaluza de Cuevas Turísticas, hay 12.000 cuevas habitadas, con unas 25.000 personas residiendo en ellas. Guadix es sin duda el punto más emblemático, pero las casas cueva se extienden por toda Andalucía, que aglutina el 80% de este tipo de viviendas en Europa: las encontramos, entre muchos otros lugares, en el Sacromonte granadino, en Almanzora (Almería), en la fascinante Setenil de las Bodegas (Cádiz) y en Cazorla (Jaen).

Calle emblemática de Setenil de las Bodegas, Cádiz
Calle emblemática de Setenil de las Bodegas, Cádiz.
Ayto. Setenil

Todos estos lugares son hoy destinos turísticos boyantes y las casas cueva tienen mucho que ver. En los últimos años, el 'boom' de las viviendas trogloditas para la recepción de visitantes y el turismo de experiencias ha sido patente y, tras las últimas olas de la pandemia de coronavirus, las cifras de ocupación hablan de una recuperación clara. Según explica a 20minutos Natalia Guidoni, gerente de la Asociación Andaluza de Cuevas Turísticas, los últimos festivos y puentes (Navidad, San Valentín, Día de Andalucía), la ocupación “ha rozado” el 100%.

La propia Asociación es testigo del éxito de este modelo, que aúna turismo de interior y cercanía con un plus de experiencia única. En 2016, sólo contaban con 20 asociados; hoy son 60. Aglutinan 2.000 plazas, generalmente en pequeños complejos, aunque otros cuentan con una oferta de hasta 50 plazas en puros hoteles excavados en roca. También la oferta troglodita se ha diversificado: desde restaurantes a tablaos, baños árabes, albergues, centros de yoga, bodegas e incluso escuelas de idioma. Cada vez son más las cosas que se pueden hacer en estas estructuras singulares.

Interior de una casa cueva de uso turístico
Interior de una casa cueva de uso turístico.
Asociación Andaluza de Cuevas Turísticas

Al calor de esta segunda vida de las casas cueva, la Junta de Andalucía aprobó en febrero el primer texto regulatorio de estas viviendas “para garantizar su habitabilidad y seguridad”. Una norma pionera en las “regulación y reconocimiento de esta tipología, olvidada por las leyes hasta ahora” que permitirá asimismo apuntalar su atractivo para los visitantes: “No sólo vamos a garantizar unas condiciones mínimas de habitabilidad, seguridad y salubridad en estas viviendas, sino que se fomentará su uso como producto turístico”, explica la consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, Marifrán Carazo.

Singulares y sostenibles

Pero, ¿qué tienen de especial las casas cueva para haberse convertido en un activo turístico en Andalucía? La primera razón, la más obvia, es la disposición arquitectónica, que atrae el interés y la admiración de los turistas hacia estos tipos de vivienda. Muchas se encuentran en localidades de alto valor patrimonial o de belleza singular como Setenil de las Bodegas, lo que hace que, además de visitar sus calles, el turista se plantee dormir pegado al talud de una montaña, con la roca como pared y como techo. Sin duda, son joyas etnográficas que hablan de soluciones ingeniosas de tiempos pasados.

Pero hay otro motivo de peso para el auge y la admiración hacia estas construcciones. Un motivo que tiene que ver con nuestro cambio de percepción sobre el medioambiente y la sostenibilidad. Las casas cueva, por más que algunas daten de hace 500 años, son más eficientes energéticamente que la inmensa mayoría de nuestros pisos del siglo XXI, y están más preparadas para las condiciones extremas de las zonas de interior de Andalucía, donde los veranos son tórridos y los inviernos, severos. Y es que las viviendas trogloditas mantienen una temperatura constante entre 18 y 22 grados centígrados durante todo el año, por lo que no es necesario el uso de aire acondicionado o calefacción. Son todo un modelo desde el pasado para las modernas corrientes de construcción bioclimática.

Imagen aérea del espectacular Geoparque de Granada
Imagen aérea del espectacular Geoparque de Granada.
Geoparque Granada

“Las casas cueva aportan destinos únicos no masificados en tiempos de Covid, e ideas de vivienda sostenible”, explica Guidoni. En la Asociación publicitan su oferta bajo el lema “Territorio cueva”, lo que implica ofertas complementarias, experienciales y singulares. No sólo dormir en una vivienda troglodita sino en ocasiones todo lo que le rodea: gastronomía, aventura (viajes en globo, 4x4…), etnografía… En el Geoparque de Granada, que integra 47 municipios en 4.722 Km2, se ubica el kilómetro cero de este tipo de turismo integral. A pesar de los avances en el desarrollo de la oferta en los últimos cinco años, los expertos opinan que el sector está en expansión.

Andalucía, como hemos dicho, es el gran catalizador al contar con el 80% de las casas cueva de Europa. Pero existen más destinos en España: La Rioja (especialmente Arnedo), León, Canarias, Albacete, Asturias, Navarra, Alicante… En muchas regiones, la rehabilitación y redecoración de estas casas, muchas en estado ruinoso o abandonadas, ha puesto en valor sus excelencias, y el “trogloturismo”, como también se le conoce a este fenómeno, sumó un atractivo más el pasado verano por sus características de destino seguro frente al Covid. Fuera de España, pero sin salir del continente o su zona de influencia turística, Francia y Turquía ofrecen atractivos equiparables. En el país vecino, la bella región de la Dordoña es la que cuenta con más casas cueva y, en cuanto a Turquía, todo viajero sabe que la Capadocia es un destino preferente en busca de este tipo de construcciones. También Italia, en especial Matera, y las Islas Griegas, ofertan experiencias de este tipo.

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