El varapalo judicial de la jueza Lamela a Trapero es brutal. El exjefe de los Mossos d'Esquadra, a quien el Govern de Junts pel Sí presentaba como el ejemplo del perfecto policía, ha resultado procesado por "organización criminal" y "sedición".

Casi a la vez, la justicia alemana descartaba atribuir a Puigdemont el delito de rebelión, pero no otros delitos. El problema sigue abierto.