La realidad ha hecho esta semana una mueca de burla a Pedro Sánchez. Su fallido 'relator' destapó la caja de los truenos. Los manifestantes convocados por la oposición le reclamaron ayer unas elecciones que parecen cada vez más inevitables: el independentismo ha aparcado su división interna para unirse contra los presupuestos del Estado. Hablar de integración con el separatismo sin hacerle concesiones parece misión imposible. La política hierve. Y a la Justicia le toca defender la ley y la templanza en el juicio decisivo contra los encausados por el 1-O. La democracia se dispone a mostrar su fortaleza. Televisada en directo.

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