Una de las cosas que más me han gustado de la última edición de Operación Triunfo ha sido la cantidad de valores que desde la televisión pública han llegado a los hogares españoles. Viviendo en un mundo copado por la comunicación a través de las redes sociales y donde, a veces, la moralidad y la fe en el ser humano pasan más que desapercibidas, OT ha conseguido marcar un antes y un después.

Las redes sociales son, en ocasiones, más que asociales. Pueden ser impersonales, violentas y peligrosas. Son muy útiles si se usan bien y muy destructivas cuando caen en manos de personajes escondidos tras perfiles falsos.

Cepeda y Aitana han roto: dos de los concursantes más populares de OT 2017 han puesto punto final a su relación sentimental y lo han anunciado a través de Twitter. Los dos son jóvenes, inexpertos y con sobrado talento, pero está claro que no para tuitear. Puede que si lo que quieres es que se hable de tu música, no debas compartir tu estado sentimental, pero... ¿por qué ocultarlo? No puedes comunicar sentimientos si no eres honesto con los tuyos. Yo siempre he sido abogado de la transparencia de un ídolo con sus seguidores.

Pero del mismo modo que existen fanáticos, que ya el término en sí nos viene a decir algo, también hay odiadores 'profesionales' que de manera atroz, intensa e incesante intentan llamar la atención de sus acosados a base de insultos, mofas, memes o cualquier otro tipo de provocación.

Desde que Cepeda anunciara lo de su ruptura he leído de todo: cosas muy duras y comentarios denunciables. Hacia uno, y hacia otra. Y digo yo: ¿no sería mejor centrarnos en darles el cariño que ahora necesitan? En hablar del discazo de Cepeda, o del más que evidente talento de Aitana. De sus conciertos, sus actuaciones o sus planes de futuro. El concursante debería ser solo cantante cuando se acaba el reality, pero ¿pueden compaginarlo con la exposición en las redes sociales? Ojalá Chenoa les pudiese dar unas clases.

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