En unos años, el cáncer será la principal causa de mortalidad en el mundo, y en 2030 cada dos segundos morirá un enfermo de cáncer y cada segundo y medio se producirá un nuevo diagnóstico. Para entonces, se teme que habrá 21,6 millones de casos nuevos y 13 millones de muertes. Aquí, en España, se detectan unos 215.534 nuevos casos cada año, pero el envejecimiento progresivo de la población hará que esta cifra haya aumentado un 25% en 2030.

El domingo pasado se celebró el Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer y las entidades que se dedican luchar contra esta enfermedad facilitaron estas cifras que provocan pánico. Quien más quien menos, somos muchos a los que esta enfermedad nos ha rozado o hemos tenido alguna relación con ella. Sabemos de primera mano que es vital la investigación, como lo son los dineros públicos que la sustenten, aunque me temo que en este punto con la Iglesia hemos topado.

Solo con la cuarta parte de los 54.000 millones de euros que el Gobierno ha destinado a salvar a la banca, y que no devolverá, o lo que ha salido al rescate de las autopistas quebradas podrían acelerarse un sinfín de investigaciones en marcha, comenzar otras nuevas o relanzar las que se quedan estancadas por falta de financiación pública. Supongo yo, llegados a este punto, que la archirrepetida salida de la crisis también se va a notar en mejorar la financiación pública de la ciencia. ¿No, señor Rajoy?

Es vital la investigación, como lo son los dineros públicos que la sustenten

Nuestros investigadores deberían ser dioses para nosotros, al menos en el mismo grado —yo digo que más— que lo son los deportistas. Pero no los consideramos así y los cuidamos muy poco y muy mal: permanecen años como becarios, pierden los trabajos por falta de ayudas y dejamos que se vayan fuera y que sean otros países los que rentabilicen nuestra inversión. España ha sido puntera en la investigación del cáncer y aquí se llevan a cabo proyectos que están entre los más avanzados del mundo, a pesar de los recortes del Gobierno y gracias principalmente a las fundaciones privadas, sobre todo la de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), la principal fuente de financiación de proyectos de investigación en cáncer en España, y a las ayudas europeas.

La investigación oncológica es hoy la "única vía" para aumentar la supervivencia en cáncer y será lo único que podrá frenar la enfermedad. Lo señala la AECC, que subraya que el esfuerzo de los investigadores es el que ha logrado que esta enfermedad tenga hoy una tasa de supervivencia cercana al 60% en España.

Ya lo dijo el otro día el científico Juan Carlos Izpisúa, uno de los más reputados del mundo, en uno de los actos para celebrar este día mundial: "Cuiden a sus científicos, es importante investigar para no perder la carrera de los avances y poder compartir conocimientos con el resto del mundo".

Pues eso, cuidémoslos como se merecen y hagamos más fácil su trabajo. Nos irá mejor a todos.