La imagen fue insólita. Presos preventivos imputados por delitos de rebelión y malversación recorriendo los pasillos del Congreso para recoger su acta y gozando in extremis del garantismo de un Estado de derecho que desprecian. Hoy la Mesa de la Cámara está abocada a suspender su condición de diputados porque el reglamento impide que ejerzan esas funciones desde la prisión. Su suspensión será el primer asunto de la nueva mesa que controla la izquierda. Un protagonismo buscado que el independentismo no merece.

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