He perdido la cuenta de los meses que llevo buscando piso. De alquiler, que autónomo e hipoteca son antónimos, aunque no comprar salga bastante más caro y mucho menos a cuenta. En 2017 la renta subió un 8,9% de media, el mayor acelerón en 11 años. El dato es del portal Fotocasa, que dicen que el aumento es proporcional a la demanda porque ya no vemos alquilar como perder el dinero, sino como "una opción flexible en un mundo cambiante". ¡Ja! Mi hipótesis es que la crisis nos ha dejado a muchos encerrados en la opción del alquiler para siempre.

En 2008 nos pegamos la leche económica y los precios del alquiler, para alegría de los que no estábamos casados con una hipoteca, bajaron. Duró poco, que en 2014 empezaron a contar que España salía del bache y las rentas empezaron a subir. El problema es que los sueldos no llevaban el mismo ritmo.

Las nóminas poscrisis son, en la mayoría de los casos, más bajas que las de los años dorados y no valen para que te den una hipoteca. Los caseros ya sabían que con la renta podían pagar las suyas, pero es que con AirBnb también descorchan champán de vacaciones. Ventajas del libre mercado y la economía colaborativa, esa que ha acabado en manos de empresas propietarias de edificios enteros. Entre todos nos han convencido de que en los centros de las ciudades no podemos vivir, que esos son solo para turistas, y fuerzan a la gentrificación a inquilinos longevos con subidas desproporcionadas. Un estudio de 600 euros ahora son 1.000 euros que alguien pagará después de soltar tres meses de fianza y seis de aval. Pueden pedir lo que quieran, porque para comprar no llega.

La crisis habría sido un buen momento para darnos cuenta de que pisar al otro no ayuda a llegar hasta la meta

Es la burbuja del alquiler especulativo, parecida a la que dejó el país ahogado, solo que peor, porque los bancos han dejado el papel de malos a los dueños de los pisos. Son unos caraduras que hacen negocio a costa de la crisis frente a los que los arrendatarios poco podemos hacer, pero los que mandan sí. El PP, tirando de su mayoría absoluta del 2013, aprobó la ley de flexibilización y fomento del alquiler que convirtió a los propietarios en señores feudales. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha llevado ahora al Congreso una reforma abrazada por grupos de la oposición, pero por el momento solo hay diálogo en voz baja. En Madrid, donde el alquiler es un 41% más caro, Carmena promete suspender durante un año la concesión de licencias para pisos turísticos, pero a ver qué pasa con la Comunidad, que el Govern tumbó la propuesta de Colau para frenar la sangría inmobiliaria de Barcelona. Será porque al final lo importante es que la economía se mueva, caiga quien caiga.

La crisis habría sido un buen momento para darnos cuenta de que pisar al otro no ayuda a llegar hasta la meta, a no ser que quieras estar allí solo. Vivimos un quiebro económico, aunque también fue una crisis de valores. Las cuentas quizás ahora salen, pero la parte humana sigue de lo más descuadrada.