Llevamos tiempo dando vueltas a las pensiones. Los números no cuadran y urge alcanzar una solución, pese a que los partidos políticos de momento parecen no estar por la labor. Como muestra, la Comisión Parlamentaria de Seguimiento y Evaluación del Pacto de Toledo que se acaba de reunir y en la que no se ha lanzado ni una sola propuesta de consenso. Todo ello, teniendo en cuenta que el último acuerdo por unanimidad en el Pacto de Toledo se produjo hace más de 20 años.

Los españoles tenemos una esperanza de vida de 83 años, España es el segundo país más longevo de la OCDE por detrás de Japón y vivimos 10 años más de media que en 1970. Esta circunstancia, que está muy bien, lleva consigo un grave problema: cuesta dinero.

Hay que destinar más recursos a pensiones, máxime teniendo en cuenta que el 16% de los españoles tiene ya por encima de los 67 años –el porcentaje va subiendo de forma imparable–, y cada vez hay menos jóvenes con empleo. A esta circunstancia se suma que la Seguridad Social cerró 2017 con un déficit de 18.800 millones de euros, pese a que estamos en periodo de crecimiento económico, la hucha está vacía y o se adopta una solución o mal vamos.

Decía Churchill, ahora muy de moda con tanta película, que el político "se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones". Pues, bien, en España a día de hoy, en los partidos políticos estadistas no se ven muchos, y parece que están más preocupados por las próximas elecciones que por las próximas generaciones.

Y es que cualquier acuerdo que se adopte sería impopular, porque las opciones son las que son: si se pretende sufragar las pensiones con dinero público, se pueden afrontar subiendo la edad de jubilación, una medida antipática; aumentando los impuestos, que también lo es, al menos para el afectado, o redistribuyendo los presupuestos generales del Estado, lo cual es complicado también teniendo en cuenta los requisitos de déficit de la Unión Europea y que en España de cada 100 euros de presupuesto, más de 26 ya se van para pensiones.

¿Y con este panorama, con más de 9,5 millones de pensionistas, de dónde sacamos dinero público para las pensiones? Pues no hay plan B.

Otra opción sería el ahorro privado, pero también es complicado en unos tiempos en los que, según Eurostat, el 27,9% de los españoles estaba en el umbral de la pobreza, según datos de 2016. Y llegados a este punto, ¿qué hacemos? Seguir mareando la perdiz...