Rosa Morillo murió de cáncer en mayo de 2017, con tal sólo 41 años. Tres años antes, una ginecóloga (médica colegiada) le había recomendado tratarse un bulto de un centímetro en el pecho sólo con bolitas de azúcar y agua, sin otro tratamiento médico. El cáncer se extendió sin remedio, tras encadenar varias pseudoterapias. El caso de Rosa no es un caso aislado: en 2013 había muerto Mario Rodríguez a los 21 años, tras haber abandonado un tratamiento con quimioterapia para ponerse en manos de un curandero. La homeopatía, un tratamiento inocuo que puede funcionar como placebo, se convierte a veces en drama.

Ulises, la encuesta de 40dB para 20minutos, nos muestra una imagen social de la homeopatía aparentemente tranquilizadora, al menos si atendemos a los grandes números. Esta pseudoterapia, de las más conocidas de todas por las que se pregunta, se usa poco. Más importante aún, la mayoría ni confía en ella, ni cree que tenga un carácter científico. Tampoco se piensa que sea efectiva. Son muchos, además, los que creen que sí hay gente que rechaza tratamientos médicos a cambio de pseudoterapias, poniendo así en riesgo su salud o, como les sucedió a Rosa y a Mario, sus vidas.

El estudio, sin embargo, nos deja también pequeños números que esconden realidades dolorosas. Entre los que han oído hablar de homeopatía (6 de cada 10 entrevistados), algo más de una cuarta parte sí la ha utilizado al menos una vez: el 7% lo hace, de hecho, con frecuencia. Entre los que han usado la homeopatía, una cuarta parte lo ha hecho como alternativa para sustituir un tratamiento médico que rechazaron. Este es seguramente el dato más alarmante del estudio. No pocas personas en nuestro país están en riesgo de sufrir el dramático desenlace de Rosa y Mario.

¿Qué hacer? El estudio también aporta algunas claves. La mayoría de los ciudadanos se siente escasamente informado sobre homeopatía y la información recibida al respecto proviene principalmente de internet y de las redes sociales.

Los centros de salud apenas informan a los pacientes sobre pseudoterapias. No basta con establecer un pacto de silencio en torno a la homeopatía: sería bueno, en este sentido, que instituciones y expertos informasen en mayor medida de los riesgos que conlleva. En la era de internet, alguien debe hacer de árbitro en el pulso entre las verdades y mentiras y quién mejor que las instituciones públicas.