Señor abogado: Le escribo esta carta anunciándole ya que va a estar llena de comillas porque nada es como usted cree desde hace mucho tiempo. Parece que su despacho es especialista en dos cosas: la defensa de los derechos humanos y la defensa de terroristas de ETA a los que usted llama ‘presos vascos’. No me voy a detener en explicarle lo que algunos de sus defendidos y sus compañeros ‘presos vascos’ entendían por derechos humanos: tiros en la nuca o bombas que mataban niños en supermercados. Pero esa es otra historia.


Ahora el señor Puigdemont -que sigue creyéndose ‘president’ de su propia ensoñación- le ha contratado para que le defienda y evite el ‘juicio político’ que según él le espera en esta España ‘vengativa’ y ‘opresora’. Ignoro si cuando defendía a terroristas lo hacía por convencimiento o por oficio. Si era por lo primero, déjeme decirle que se equivocaba como vuelve a equivocarse ahora aunque dejo claro que no comparo en absoluto las situaciones.

Su recién defendido, el huido Puigdemont vía Marsella, ha dejado ‘con el culo al aire’ a buena parte de sus compañeros que sólo han contestado a sus letrados usando el legítimo derecho que esta ‘Justicia vengativa y opresora’ les concede de no responder, por ahora, a nadie más. A su recién defendido otros abogados tan listos como usted y que trabajaban para el propio Parlamento de Cataluña, se hartaron de advertirle que lo que estaba haciendo era ilegal y por tanto delictivo.

Por otra parte desde la ONU hasta la Unión Europea no tienen la menor duda de que en España no hay juicios políticos, de forma que invocar semejante posibilidad resulta por lo menos ridículo. Porque en España, señor abogado, como en el resto de UE lo que impera es lo que llamamos ‘estado de derecho’ y quien conscientemente se salta la Ley una y otra vez, termina frente a la Justicia en un sistema casi tan garantista como el belga.

Su defendido es hoy un patético juguete roto en el que ya solo creen unos cuantos fanáticos

A su recién defendido se le ha dicho desde todos sitios que no engañara a los catalanes, que lo de la ‘República’ de hoy para mañana, era imposible. Pues nada. Su defendido, letrado Bekaert es hoy un patético juguete roto en el que ya sólo creen unos cuantos fanáticos y que desbarra cuando dice que lo que busca el Gobierno español es una ‘orden europea de detención’. Dígale que se equivoca, que esa orden se va a producir por sí sola y que en todo caso es él mismo quien la va a provocar con su vergonzosa huida que pretende envolver –una vez más- con épicas mentiras.

Yo de usted le aconsejaría que caer en el ridículo no es lo mejor que puede hacer, pero  allá usted, señor abogado, experto en derechos humanos, ‘presos vascos’ y presidentes de la nada. 

Andrés Aberasturi.