... con lealtad al rey

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se abrazan en el Congreso de los Diputados tras firmar un acuerdo para la formación de un Gobierno.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se abrazan en el Congreso de los Diputados tras firmar un acuerdo para la formación de un Gobierno.
Paco Campos / EFE

Si se diera la circunstancia de que esta vez el pacto Sánchez-Iglesias llegase a término, antes de que encendamos las luces del árbol de Navidad asistiremos a una peripecia extraordinariamente pintoresca. Activistas políticos que provienen del comunismo ideológico, republicanos y contrarios a la Constitución (al régimen, dicen ellos) del 78 acudirán al palacio de La Zarzuela para prometer la Constitución delante del rey, siguiendo la fórmula tradicional: "Prometo por mi conciencia y honor cumplir las obligaciones del cargo de ministro (o vicepresidente), con lealtad al rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado". Lealtad al rey y guardar la Constitución. Ahí queda eso.

Nunca el Estado se habrá visto ante una situación similar: elevar a la categoría de miembros del Gobierno, de guardianes del sistema, a un grupo de antiguos antisistema. O el Estado se ha dejado vencer por sus enemigos, o los activistas se han dejado domesticar a cambio de ocupar las más altas instancias de la Administración. O una mezcla de ambas cosas.

"Si PSOE y UP gobiernan, comprobaremos la capacidad de Sánchez para conciliar el sueño"

Aquellos que se consideran a sí mismos como herederos del 15-M accederán finalmente al Consejo de Ministros, y tendrán en su mano plantear proyectos de ley que afectarán de forma directa a todos los españoles. No habrá gobierno más izquierdista en la Unión Europea. Solo Grecia ha sido gobernada por un partido que vaya más allá de la socialdemocracia. Pero Syriza, socio de Podemos, cayó en las urnas con el mismo estrépito con el que ascendió al poder gracias al voto. Y eso a pesar de que el ex primer ministro Alexis Tsipras se entregó a las exigencias de Bruselas, a pesar de haber convocado (y ganado) un referéndum para sentirse con la fuerza necesaria para rechazar cada medida que le llegaba desde la capital comunitaria. Los hechos suelen imponerse a la retórica. Gobernar no es fácil.

"Solo Grecia ha sido gobernada por un partido que vaya más allá de la socialdemocracia"

En España, si finalmente Esquerra Republicana acepta correr el riesgo de ser acusada de traidora por sus propios seguidores (y no lo parece a la vista de la pregunta planteada a sus bases), Pedro Sánchez formará Gobierno con Unidas Podemos. Será el primer Gobierno con ministros de un partido de izquierda radical desde la II República. Interesante experimento. Comprobaremos la capacidad del líder socialista para conciliar el sueño, teniendo a su lado al líder podemita. Y sabremos si los ministros podemitas se compenetran con los socialistas o si, como en su día dijo Sánchez, conforman un gobierno propio dentro del gobierno.

Este es su momento. En cuestión de semanas pueden estar en el poder. Allí arriba les esperan la crisis de Cataluña, el frenazo a la economía y la menguante creación de empleo. Les espera gobernar.

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