Diego Carcedo  Periodista
OPINIÓN

Latinoamérica consolida el populismo

El presidente electo Gabriel Boric durante su discurso a sus simpatizantes en Santiago (Chile).
El presidente electo Gabriel Boric durante su discurso a sus simpatizantes en Santiago (Chile).
EFE/Elvis González

Las elecciones chilenas celebradas ayer han arrinconado al centro democrático que desde la moderación de los partidos, tanto de derechas como de izquierdas, ha venido gobernando desde la liquidación de la dictadura de Augusto Pinochet. La victoria de Boric supone un vuelco importante y un nuevo refuerzo a la expansión de la izquierda populista en Latinoamérica.

Con el país claramente dividido entre dos bloques extremos, el presidente electo, Gabriel Boric, es un político de ideas radicales, de 35 años, que sin duda cambiará frontalmente la fisonomía del desgastado y desprestigiado presidente conservador Sebastián Piñera. El resultado electoral marcará una etapa, de momento tan imprevisible como preocupante para la estabilidad nacional.

Las elecciones se dilucidaron entre dos candidatos polémicos. Estaba cantado que ganase cual ganase, la división de la sociedad chilena estará garantizada por algún tiempo. El candidato derrotado, José Antonio Kast, de origen alemán, reiteró durante la campaña que no es pinochetista, pero no logró convencer a muchos votantes de es una sombra de la dictadura aún no olvidada.

Boric, que cuenta con el respaldo muy variado de partidos y grupos de extrema izquierda, moderó mucho su discurso en las últimas semanas y consiguió arrastrar el apoyo no sólo de sus seguidores, su victoria es en buena parte fruto también del rechazo que producía la imagen y algunos recuerdos de su pasado político reciente de su adversario.

Kast también moderó su discurso, pero el pasado le pasó factura. Tiene 55 años y en su ya larga etapa política, marcada por su catolicismo ferviente, ha dejado muchas pruebas de su predisposición a retornar algunas medidas que ya han quedado superadas por la evolución de las sociedades modernas. Como parlamentario siempre se opuso a la evolución social y defendió la revisión de las leyes que regulan el aborto, la eutanasia o el reconocimiento de los derechos del colectivo LGTB...

Durante la campaña se recordó con frecuencia que el día mundial de los derechos LGTB ante una pancarta colgada enfrente del palacio presidencial de La Moneda, él publicó un encendido artículo en que escribió: “La Moneda se rinde a la dictadura gay”.

"Estaba cantado que ganase cual ganase, la división de la sociedad chilena estará garantizada por algún tiempo"

Su oponente, que no despierta menos inquietud, en cambio sintonizó mejor con muchos aspectos de la evolución de los tiempos y capitalizó la ola de protestas sociales que durante varios meses mantuvieron en vilo la continuidad de la democracia y la seguridad en las calles. No le será fácil responder a su demagogia revolucionaria.

Además de la Presidencia y los cambios que se propone, el nuevo presidente se enfrentará con los problemas derivados de la pandemia del coronavirus y tendrá que seguir al frente de la convención Constitucional que está en marcha.

Nunca son plenamente homologables las situaciones políticas entre unos países y otros. Mirando al espejo español, la diferencia entre los dos aspirantes chilenos y sus respectivas organizaciones sería bastante homologable a la que supondría ser en España Unidas Podemos y Vox.

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