Aragonès, perdido; Junqueras, enfurecido

Joaquim Coll  Historiador y articulistaOPINIÓN
El líder de ERC, Oriol Junqueras, junto al vicepresidente de la Generalitat y candidato republicano a la Presidencia, Pere Aragonès, en un acto telemático de campaña.
El líder de ERC, Oriol Junqueras, junto al vicepresidente, Pere Aragonès.
Marc Puig Perez

Mucho poner el grito en el cielo porque el TSJC ha ordenado mantener las elecciones en plena tercera ola, pero por ahora los partidos independentistas son los únicos que han montado mítines presenciales con centenares de personas, donde hemos visto a fotoperiodistas sin poder mantener la distancia de seguridad. No parece una actitud muy coherente con el alarmismo que habían infundido para intentar forzar su desconvocatoria. Mucho quejarse de que se vote el 14 de febrero, una fecha que por otro lado fijó el presidente del Parlament, Roger Torrent, siguiendo los plazos que marca el Estatuto, pero la concesión del tercer grado a los presos del procés estaba perfectamente planificada para que su salida de prisión, en cuyas puertas esperaban las cámaras y los micrófonos de TV3, coincidiera con el primer día de la campaña para animar esos mítines. Esta nueva excarcelación que ha forzado la Generalitat es muy cuestionable porque el Supremo en diciembre estableció que su semilibertad era prematura al no haber cumplido la mitad de la condena. La Fiscalía recurrirá y los independentistas acentuarán el victimismo a las puertas de la votación.

"El protagonismo de Junqueras en la campaña subraya la inanidad del actual vicepresidente del Govern"

En ERC hay muchos nervios porque Pere Aragonès no da la talla como candidato a president y la locuaz Laura Borràs de Junts le puede pasar por delante, dejándole en tercer lugar si el socialista Salvador Illa da la sorpresa y se cuela arriba del todo. De hecho, el protagonismo de Junqueras en la campaña subraya la inanidad del actual vicepresidente del Govern, que con un tono cada vez más excitado ha acusado al exministro de Sanidad de ser nada menos que "el candidato de Vox, Cs, del 155, del Ibex y del rey".

Si los republicanos tampoco ganan esta vez, tendrán un gran problema porque se enfrentan a dos escenarios terribles. Si pierden pero suman mayoría absoluta con Junts y la CUP, se verán obligados a investir a Borràs, quien tiene pendiente un juicio por corrupción, con una inhabilitación probable. Sería volver a la inestabilidad institucional antes de empezar. Pero peor aún es que su relevo en Junts sería el empresario Joan Canadell, de ideología neoliberal, trumpista y tan hispanófobo como Quim Torra. ¿Podría el independentismo pretendidamente de izquierdas votar a alguien así? Seguramente sí, pero sus votantes deberían saberlo.

El otro escenario terrorífico para ERC es que el independentismo pierda la mayoría e Illa gane las elecciones. Difícil, pero no imposible, según sea la participación. Lo tendría muy complicado el exministro para ser president, o con pactos que ahora mismo son inimaginables, pero el procés quedaría definitivamente tocado. Entre tanto, Aragonès anda perdido, nervioso, mientras Junqueras, enfurecido, ha salido al rescate.

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