El nuevo FOMO

Iñaki Ortega  Director Deusto Business School y profesor de la Unir
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Una persona metida en una red social desde su portátil.
EUROPA PRESS - Archivo

Los psicólogos dicen que siempre ha existido, pero con la irrupción de las redes sociales se ha convertido en una de las aprensiones más comunes de nuestro tiempo. El FOMO. Si te inquieta pensar que puedes estar perdiéndote algo que tus amigos están disfrutando y tú no, puedes tener el llamado síndrome FOMO. El nombre proviene del acrónimo inglés fear of missing out, o lo que es lo mismo, un temor infundado a perderse algo.

Cuando el ocio no estaba vinculado a internet –hace apenas 20 años– el FOMO lo sentían los jóvenes castigados sin salir un fin de semana o los adultos convalecientes tras una enfermedad. Ese tiempo sin compartir experiencias con tus amigos, colegas o familia nunca se recuperaba y los que por un tiempo eran ‘aislados sociales’ sufrían pensando que se habían perdido para siempre lo no vivido. Pero era excepcional.

"FOMO proviene del acrónimo inglés 'fear of missing out', o lo que es lo mismo, un temor infundado a perderse algo"

Hoy gracias a internet empieza a ser demasiado normal sufrir esa ansiedad por los ‘momentos digitales’ perdidos. El vídeo en Tik Tok que todos tus amigos comentan, el meme que arrasa en WhatsApp, la historia de Instagram que ha emocionado a tu familia o el hilo de Twitter que hasta sale en las noticias. Si te has perdido esas experiencias no tienes de qué hablar, o por lo menos eso piensan muchos de los candidatos al FOMO.

Este nuevo síndrome aparece también cuando no funciona el wifi o has perdido la cobertura en un viaje. Pero se convierte en patología cuando te angustia estar haciendo otra cosa que no sea seguir tus redes sociales, de modo y manera que esa ansiedad te impide trabajar, hacer deporte o incluso descansar. Ese tiempo sin chequear tus dispositivos móviles te impide estar al día de todo lo que pasa virtualmente y comienza un círculo vicioso de adicción y falta de descanso que lleva a situaciones límite. Algunos estudios dicen que dos tercios de los usuarios de las redes lo padecen de alguna manera. Otros hablan de sus consecuencias, como la falta de concentración, ya que dedicamos como máximo nueve segundos de atención a lo que vemos en internet.

"Gracias a internet empieza a ser demasiado normal sufrir esa ansiedad por los ‘momentos digitales’ perdidos"

No creas que por no ser adolescente esto no te afecta. O que si eres un profesional sensato estás libre. Ni mucho menos. ¿Acaso no tenemos síntomas de FOMO quienes no podemos empezar el día sin leer varios periódicos, ojear varias webs de información o comprobar nuestro resumen de prensa favorito?

Miedo a perderte algo es lo que sentimos también muchos economistas estos días. El informe del FMI que eleva la caída del PIB español, la comparecencia del gobernador del Banco de España con nuevos datos sobre la crisis, las nuevas previsiones de la OCDE confirmando el desplome de nuestro país... por no hablar de los editoriales de Financial Times o The Economist. En realidad, creo que mi miedo no es por perderme su lectura, sino por leer lo que pueden decir sobre el negro futuro de nuestro país. Ese es mi nuevo FOMO.

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