La España rellenada

Iñaki Ortega  Director Deusto Business School y profesor de la Unir
Manifestantes en la protesta la 'España vaciada' en Madrid.
Manifestantes en la protesta la 'España vaciada' en Madrid.
ELENA BUENAVISTA

A mi amiga Án#geles no le gusta nada lo de la España vaciada. Aunque la expresión ha triunfado para referirse al proceso de pérdida de habitantes que sufren muchas comarcas, le parece que es ofensiva. Ángeles es de Palencia, donde la despoblación se ha cebado. La semana pasada me contó que han desaparecido más de 300 comercios en los últimos cuatro años y que es la provincia en la que más autónomos cierran sus negocios. Pero Orense, Burgos y Huesca están en una situación parecida, aunque fueron los vecinos de Soria y Teruel los causantes del apotegma de la España vaciada. En marzo de este año recordarás la manifestación que trajo a Madrid más de 100.000 personas para protestar por la falta de atención.

Los convocantes demandaban más inversiones en carreteras y ferrocarriles, pero también en servicios básicos como sanidad, educación y por supuesto internet. Guadalajara, Cuenca y Zamora –aunque se hable menos de ellas– también sufren ser parte de la España vacía. Este fue precisamente el título del libro que dio origen al término que le enfada tanto a mi amiga.

En 2016 Sergio del Molino publicó La España vacía para llamar la atención sobre el retraso social y económico que estaba causando el desigual reparto de la población. Su obra, dicen, fue el desencadenante de todo, pero en la pancarta de la marcha lo que se puso fue "España vaciada". Se pretendía denunciar que España está vacía porque ha sido vaciada, es decir, que años de desatención de los poderes públicos nos han llevado a esta situación.

Estas cosas le cuento a Ángeles para explicarle por qué ha tenido tanto éxito el aforismo, pero no la convenzo. Le recuerdo que desde noviembre el lema hasta tiene un escaño en el Congreso con Teruel Existe. Pero ella insiste. Le parece un desprecio a su tierra y a los que viven allí todavía. "Los pueblos de Palencia no están vacíos ni vaciados", me dice. "Son muchas las familias que seguimos en esta parte de España y no queremos irnos; es más, si la gente conociese nuestros pueblos estoy segura de que se replantearían su vida urbana".

Mi amiga un día leyó un periódico en el que se reivindicaba "la España rellenada" y desde entonces se lo cuenta a todo el mundo. Defiende que dejemos de hablar de despoblación y empecemos a hablar de repoblación. Apuesta por el teletrabajo y educar a los niños en el campo. Apoya que millennials de todo el mundo emprendan desde el agro para parar el cambio climático. Aunque lo que terminó de hacerme entrar en razón fue lo que me contó sobre la Copa del Rey.

Para ella hay que seguir el ejemplo de la Federación Española de Fútbol, que sí que hace algo de verdad por frenar la despoblación. El 19 de diciembre de este año el Club Deportivo Becerril, de un municipio al norte de Palencia de 700 habitantes, se enfrentará a la Real Sociedad y recibirá el bullicio y la atención de miles de españoles. El sorteo de la Copa todos los años hace posible, por un día, que pequeños municipios sean la España rellenada.

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