No me llaman para la segunda dosis

La zona de espera para recibir la vacuna de Astrazeneca en el Zendal, con gran afluencia de público este lunes. Al lado, la de Pfizer, vacía.
Gente esperando en el Zendal para vacunarse.
Víctor Lerena/ Efe

Soy uno de los muchos madrileños a los que no les han llamado para ponerse la segunda dosis de la vacuna. Me pincharon la primera de Pfizer hace semanas con la promesa de que me llegaría un SMS con la cita para completar la pauta. Según se acercaba la fecha en la que me tocaba, fui marcando el número habilitado para problemas, hasta que acabé conociendo a todos los operadores. Me decían siempre lo mismo: "No, no se ha notificado ningún problema con las segundas dosis", "Sí, es normal que conozcas gente a la que vacunaron más tarde que ya tiene cita para completar la pauta" y "No, no podemos hacer nada más por usted".

Hasta que di con un operador que resulta que solo necesitaba mi DNI para comprobar en el sistema qué día tenía programada la cita para la segunda dosis (a saber si luego puedo ponérmela, que el SMS con el QR sigo sin recibirlo). Se supone que lo que se iba a paralizar eran las primeras dosis y que las segundas estaban aseguradas. ¿A qué viene que desaparezcan los avisos? ¿Y por qué nadie explica nada?

Entiendo que la vacunación masiva es un movidón complicadísimo y lo raro sería que no hubiera problemas. Además, hay margen entre las dosis, pero en redes los no avisados para la segunda crecemos como setas. Y lo que también aumenta es la guerra PP y PSOE, echándose la culpa unos a otros. Ayuso y Sánchez, al que se le nota la angustia por su bajón de fama, viven en una constante campaña electoral en la que politizar contagios, muertos y ahora vacunas. Todo mientras la variante Delta avanza con rapidez, que la EMA ha advertido de lo importante que es completar las dosis para frenarla.

"Si eres del PP te tiene que parecer bien que se pare la vacunación, y si eres de izquierdas te tiene que indignar que se acelere tirando de centros privados"

Con la gestión de la Covid la sensación es la de que nadie da puntada sin hilo; todos están pendientes de a ver quién mete la pata para ganar poder a su costa. De los políticos no esperaba otra cosa, pero lo de sus votantes, los de unos y otros, lo entiendo menos. Y es que resulta que si eres del PP te tiene que parecer bien que se pare la vacunación, y si eres de izquierdas te tiene que indignar que se acelere tirando de centros privados. Una polarización que ha llevado a una parte del electorado a comportarse como fans ciegos, y cuyo origen se encuentra en el clima bélico con el que el bipartidismo trata de volver al podio.

El Gobierno ha legislado en la pandemia para parapetarse en Moncloa y el PP ha hecho oposición para sacarlos de todas partes. Todos a por el poder y ninguno a hacer la mejor gestión para la sociedad. Mira que tenían una oportunidad de oro para poner el acento en lo que los une y no lo que los separa, pero ambos han conseguido convencer a los suyos de que la pandemia va de ideologías. Si algo hemos aprendido en el último año y medio es que de lo único de lo que de verdad va la salud es de personas.

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