España y su último tren

Pedro Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Pedro Sánchez y la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen.
OLIVIER HOSLET / EFE

Si existe un país en toda la Unión Europea (UE) que más necesita los fondos europeos para salir de la crisis, ese es España. Para muestra dos botones: es el Estado en el que más ha caído el PIB en el 2.º trimestre del año (un 18,5%) y el segundo con mayor tasa de desempleo, solo por detrás de Grecia.

Ante un panorama tan desolador, se erigen unas instituciones en las que sus señorías se empeñan en azuzar más lo que les separa que en tender puentes para el consenso aunque solo sea hasta que salgamos de esta. Se supone que España tiene hasta el día 15 para presentar ante la UE el borrador de un plan para acceder a los 140.000 millones de euros del fondo de recuperación que nos llegarán Dios mediante y, pese a faltar quince días, de este programa no ha transcendido nada. La única certeza que existe es que toda Europa es testigo de que en España no nos ponemos de acuerdo ni para pedir dinero.

"Toda Europa es testigo de que en España no nos ponemos de acuerdo ni para pedir dinero"

En otoño, se convocará una reunión de presidentes autonómicos para debatir sobre estos fondos, a la que se prevé que asista Ursula von der Leyen. Solo espero que las autonomías lleguen al encuentro con los deberes preparados y se abstengan de rifirrafes ante la presidenta. Estos fondos constituyen el último tren para la recuperación de España y, a día de hoy, no están garantizados.

Cuando urge aprobar un presupuesto, en el Congreso reina la bronca y hasta Bildu se permite el lujo de lanzar vetos. En un contexto como el actual, sus señorías se enzarzan con Franco, el rey, con Largo Caballero y con todo lo que se les ponga por delante ante la mirada atónita de una ciudadanía que no da crédito a cómo se ha podido llegar a esta situación. ¿En serio que el futuro va por ahí?

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