España y el ejército de Pancho Villa

Imagen de una videoconferencia de todos los presidentes autonómicos y Pedro Sánchez durante la pandemia.
Imagen de una videoconferencia de todos los presidentes autonómicos y Pedro Sánchez durante la pandemia.
GOBIERNO DE ASTURIAS

No hace falta una pandemia para comprobar que la descentralización de las competencias sanitarias y educativas en España en favor de las autonomías no ha funcionado. Las consecuencias las llevamos padeciendo desde los albores del siglo XXI y ahora, con la Covid-19, de forma más estrepitosa.

Sin entrar en detalles de índole nacionalista –que podría– ni siquiera económica, que también, es fácil colegir que un país no puede funcionar si está dividido en 17 territorios, cada uno con intereses distintos, cuando no encontrados, y que actúan como si del ejército de Pancho Villa se tratase.

Empieza el curso escolar y nos encontramos con unos padres desconcertados, que desconocen qué ocurrirá con sus hijos; con un Gobierno que ha colgado a los centros escolares el sambenito de la responsabilidad de controlar el virus y con unas autonomías que son incapaces de alcanzar un acuerdo de mínimos pese a que son las competentes en la materia.

En cuestiones sanitarias, el desconcierto no es menor y cuando por fin se lanza una aplicación de rastreo de contagios de la Covid, las comunidades autónomas ni siquiera han sabido pactar su puesta en marcha; eso sin mencionar que somos el único país de la UE que carece de un único número de atención telefónica sobre coronavirus (tenemos 17).

Tras una primera oleada de contagios, en la que el Ejecutivo español asumió el mando único, afrontamos una segunda, en la que se desconoce qué administración se responsabilizará de la coyuntura, mientras que los españoles, con mascarilla incluida, nos posicionamos a la cabeza de la UE en número contagios y en caída de actividad económica. Así afrontamos el nuevo curso señor@s!

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