Siguen las protestas en Egipto
Los disturbios continúan en Egipto. REUTERS

Egipto inició el año de manera turbulenta: tras treinta años gobernados por Hosni Mubarak, una parte del pueblo se echó a las calles para pedir un nuevo régimen.

Los ecos de las protestas -con éxito, al menos en lograr la marcha del presidente- en Túnez provocan varios casos de personas que se intentan quemar a lo bonzo para manifestarse contra el Gobierno fentre los días 17 y 18 de enero.  No es algo nuevo, lo mismo ha ocurrido en otros países de la región como Argelia o el propio Túnez. Uno de esos opositores muere.

Martes, 25 de enero

Miles de manifestantes se lanzan a protestas en las calles de El Cairo y otras grandes urbes, convocados por Internet en una jornada conocida como 'el día de la Ira'. Las protestas se saldan con cuatro muertos en los enfrentamientos con la Policía.

Miércoles, 26 de enero

Policía y manifestantes continúan su particular batalla en el centro de la capital. Un manifestante y un agente se unen a la lista de muertos. Sin ánimo de intervenir en la situación nacional, desde Washington y Bruselas se pide a Mubarak prudencia. Las autoridades comienzan a bloquear el acceso a las redes sociales.

La cifra de detenidos en las protestas asciende a 500.

Jueves, 27 de enero

La Bolsa de El Cairo suspende sus operaciones tras desplomarse casi un 10% por culpa de las protestas. El número de detenidos ya llega a los 1.000. Mientras tanto el matiz político de cambio y de oportunidad única, se define al regresar al país el opositor Mohamed ElBaradei, premio Nobel de la Paz y exdirector de la OIEA

Viernes, 28 de enero

El "Viernes de la ira y la libertad" dispara la tensión y convierte la crisis egipcia en primera objeto informativo en todo el mundo. Tras la oración musulmana, el opositor ElBaradei es retenido y las protestas se recruden en las principales ciudades del país y la cifra de muertos se disparan hasta 50 o 100 (según diferentes fuentes). Tras el éxito de convocatoria de las protestas, el acceso a Internet y la telefonía móvil es cortado.

El Gobierno actúa, decreta el toque de queda despliega al Ejército en las calles. Sabe que la posición de las Fuerzas Armadas será clave: el presidente ha contado siempre con su apoyo, pero sabe que los manifestantes los respetan, al contrario que a la Policía. De momento, el Ejército no reprime a los manifestantes y estos los reciben entre vítores.

El presidente de EEUU, Barack Obama, insta a Hosni Mubarak a tomar "pasos concretos" para consolidar las reformas políticas, sociales y económicas. El líder egipcio anuncia la disolución de su gabinete.

Sábado, 29 de enero

Ni el cambio de gobierno ni la ampliación del toque de queda consiguen parar las protestas. Los disturbios continúan y hay enfrentamientos en otras zonas del país como Rafah (en la frontera con Gaza) que se saldan con más muertos.

El presidente Mubarak anuncia su nuevo Gobierno. El general de Aviación, Ahmed Mohamed Shafik, es nombrado primer ministro y el general Omar Suleimán, jefe de los Servicios Secretos, vicepresidente. El anuncio no calma los ánimos.

Domingo, 30 de enero

Tras una noche de pillaje continúan los disturbios mientras las autoridades restringen el trabajo de la prensa y cierran las oficinas de la televisión árabe Al Jazeera.

La oposición encabezaba por los Hermanos Musulmanes y la laica Asamblea Nacional para el Cambio, de Mohamed el Baradei, crean un comité para analizar con el Ejército el final del régimen.

Aún así la violencia y el caos continúa: cincuenta personas, entre ellas presos y policías, mueren en un intercambio de disparos en la cárcel de Abu Zabal, mientras escapaban 2.000 reclusos.

Lunes, 31 de enero

Mubarak encarga al vicepresidente del país, Omar Suleimán, abrir un diálogo con las fuerzas políticas para estudiar modificaciones de la Constitución.

El Ejército egipcio califica como legítimas las reclamaciones y asegura que no va a disparar contra la población.

La UE reclama a Mubarak un proceso de "transición" que desemboque en la convocatoria de elecciones libres. Por su parte, el presidente de Israel, Simón Peres, expresa su apoyo al presidente egipcio.

Martes, 1 de Febrero

Jornada de huelga general mientras la plaza de Tahrir, en El Cairo, se abarrota con más de un millón de personas que exigen la salida del poder de Mubarak.

El presidente, en un discurso televisado, anuncia que no se presentará a las próximas elecciones -algo que ya había decidio-, pero que continuará hasta que se celebren y dirigirá la transición. Asegura que "morirá en la tierra de Egipto".

La oposición rechaza el discurso y el presidente de EE UU, Barak Obama, que cada vez parece ponerse más de parte de los manifestantes, le conmina a comenzar la transición democrática.

Miércoles, 2 de febrero

Los partidarios de Mubarak, desaparecidos desde el inicio hacen acto de presencia. Comienza una auténtica batalla campal por las calles de El Cairo, en los alrededores de la plaza Tahrir. El Ejército realiza disparos al aire para dispersar a la multitud. Mueren dos personas.

La oposición llama a mantener las protestas y  responde al Ejército asegura que solo negociará si Mubarak abandona el poder.

Jueves, 3 de febrero

Al menos otras cinco personas mueren en el centro de El Cairo y otras quince resultan heridas por disparos hechos por desconocidos contra opositores a Mubarak, en un tiroteo que se prolongó cerca de una hora. El Ejército entró en la plaza Tahir con sus tanques, pero su irrupción no frenó los disparos.

La televisión estatal anuncia que el vicepresidente de Egipto, Omar Suleimán, ha iniciado un diálogo con los partidos políticos y las fuerzas nacionales. Sin embargo, la oposición lo niega.

La situación se enquista y la tensión y el caos en las calles es palpable con disturbios y agresiones a periodistas.

Viernes, 4 de febrero

El denominado 'viernes de partida' no logra su objetivo de expulsar a Mubarak del poder. Miles de personas han vuelto a echarse a las calles en una jornada que se ha caracterizado por una mayor organización y menor agresividad que las anteriores. La comunidad internacional ha vuelto a presionar para que se inicie cuanto antes una "transición pacífica" en Egipto y Washington se encuentra en conversaciones con funcionarios del régimen egipcio acerca de la marcha de Mubarak.

Sábado, 5 de febrero

El sábado trajo nuevo movimientos desde el poder en forma de nuevos cambios en el entorno de Mubarak. Esta vez fue la cúpula del partido gobernante, el PND, la que dimitió en bloque. Entre estas dimisiones estaba la de Gamal, hijo de Mubarak. El presidente egipcio, sin embargo, no dejó su liderato en la formación ni abandonó su mandato (principal petición de los manifestantes). La noticia trajo de nuevo la resignación a los que se encontraban en la plaza Tahrir, que preparaban una masiva protesta para el denominado 'domingo de los mártires'. Desde EE UU se mostraron cautelosos, pero aplaudieron cualquier "paso que otorgara credibilidad" en referencia a los cambios en el principal partido egipcio.

Domingo, 6 de febrero

El 'día de los mártires' buscaba ser una jornada de recuerdo a aquellos que perdieron la vida en los enfrentamientos de la semana pasada. Sin embargo, la revuelta saltó de las calles a los despachos, con el inicio del diálogo entre el vicepresidente, Omar Suleiman, y los grupos opositores, para sentar las bases de lo que deberá ser la transición a la democracia. Suleiman y el primer ministro, Ahmed Shafiq, insisten en la permanencia de Mubarak en el poder, algo que no termina de convencer a los Hermanos Musulmanes, presentes entre los grupos de la oposición que dialogaron con el Gobierno.

Martes 8 de febrero

Cientos de miles de egipcios, cerca de un millón según las televisiones árabes, se congregan nuevamente en El Cairo, por decimoquinto día consecutivo, para pedir al presidente del país, Hosni Mubarak, su dimisión inmediata y poner de manifiesto su rechazo a las medidas adoptadas hasta ahora por éste para relajar la tensión.

Miércoles 9 de febrero

Al menos cuatro personas mueren y otras 60 resultan heridas en enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes en un oasis del sur de Egipto. En El Cairo, las manifestaciones llegan al Parlamento y se registra el número más alto de personas que salen a la calle para pedir la marcha de Mubarak.

Jueves 10 de febrero

Tras un día de especulaciones sobre su posible salida del Gobierno, Mubarak -en su discurso a la nación- ha decepcionado a los miles de manifestantes de la plaza de Tahrir. El presidente egipcio ha dicho que "no saldrá del país" en estas horas difíciles, pero que delegará poderes en el vicepresidente; además ha dicho que "va a pedir cuentas a aquellos que han cometido delitos". Lo primero, ha recalcado, es "recuperar la confianza entre los egipcios". "

Viernes 11 de febrero

Llegó el día que esperaban miles de egipcios. Hosni Mubarak, que había ostentado el poder en las últimas tres décadas en el país, anunciaba que dejaba el poder en manos del Ejército. La marcha de mandatario era la única condición que ponían los manifestantes para acabar con las protestas. El comunicado de dimisión de Mubarak fue leído por Suleimán.

Sábado 12 de febrero

Día 1 de la era 'post-Mubarak'. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias, al que el expresidente Hosni Mubarak cedió el viernes todos sus poderes, se comprometió este sábado en un comunicado a "traspasar pacíficamente el poder, en el marco de un sistema democrático, a una autoridad civil". La victoria del pueblo egipcio alienta los ánimos de los argelinos y yemeníes, que salieron a las calles para reclamar la salida de sus líderes.

Domingo 13 de febrero

Nueva jornada de anuncios oficiales en el primer día laborable para los egipcios desde la caída de Mubarak. Los militares, con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas a la cabeza, estarán al mando de Egipto y no habrá tampoco cambios en el Gobierno provisional. Así lo han asegurado en un comunicado oficial en donde informan de la disolución del parlamento (ambas cámaras) y suspenden la Constitución. La plaza de Tahrir, epicentro de las protestas contra Mubarak, se ha reabierto parcialmente al tráfico, como símbolo de vuelta a la normalidad en el país.