Tanta Europa
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La renuncia de Borrell a ser candidato el 9-J devuelve el foco a Ribera, que promete ser un "activo importante" en la campaña electoral

  • El Alto Representante dejó claro hace unos días que no abandonará su puesto para concurrir a las elecciones.
  • ​La vicepresidenta tercera pasa de apelar a su "patriotismo" para seguir en el Gobierno a asegurar su presencia europea.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, este viernes en Bruselas.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, este viernes en Bruselas.
EFE/Bruno Fortea Miras
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, este viernes en Bruselas.

Cada vez queda menos tiempo para que los partidos tengan que presentar sus listas electorales a las elecciones europeas del 9 de junio y, en el caso del PSOE, las sillas no paran de moverse. El último movimiento ha sido pendular, para devolver el foco como posible cabeza de lista a la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, desde hace tiempo considerada candidata "natural", no tanto a ocupar un escaño en la Eurocámara, sino a saltar después a la Comisión Europea, como comisaria española. Esto ocurre apenas pocos días después de que la figura que había empezado a surgir como alternativa ante la indefinición de Ribera, Josep Borrell, se descartara oficialmente al dejar claro que no está dispuesto a dejar su puesto como Alto Representante de Política Exterior de la UE y vicepresidente de la Comisión Europea para ponerse a hacer campaña. Tras meses de imprimir más un tono de desinterés que de entusiasmo a la posibilidad de dejar el Gobierno por Bruselas, Ribera ha dicho este viernes que "seguro" que va a ser "un activo importante durante la campaña" del PSOE a las europeas y que estará "muy contenta" de trabajar "en un sitio o en otro", por España o Bruselas. 

Estas palabras de Ribera y el cambio de tono que subyace en ellas vienen después de que el martes Borrell cerrara la puerta a ser él. "Todo el mundo entiende que tengo un trabajo que no puedo dejar", dijo en un acto de Nueva Economía Forum en Bruselas. Según dijo, sería "una irresponsabilidad" aparcar su cargo de jefe de la diplomacia europea para lanzarse a una nueva batalla electoral.

En la actual fase de quinielas e incertidumbres, las palabras de Borrell -que ya fue eurodiputado y presidente del Parlamento Europeo y cuyas palabras sobre geopolítica, por Gaza o por Ucrania, resuenan por el mundo en un momento en el que la UE se prepara para la guerra- podrían constituir un descarte más hecho con la boca pequeña. Pero sus palabras han provocado movimientos, tanto en Bruselas como en Madrid.

En la capital europea, la delegación española en el Parlamento Europeo ha tomado buena nota de lo que considera una renuncia oficial. Entre los eurodiputados socialistas reina cierta sensación de desamparo al ver que sigue sin estar claro -al menos, fuera de la cabeza de Pedro Sánchez-, quién será el número 1 de la lista, sabedores, además, de que su jefa de filas, Iratxe García, no es lo suficientemente conocida entre el electorado como para ocupar esa plaza.

Con todo, la onda expansiva por las palabras de Borrell ha sido de mayor envergadura en Madrid. O de nuevo en Bruselas, donde este viernes Ribera ha modulado el discurso poco entusiasta por ocupar un sillón en la UE con que hasta ahora respondía cada vez que se le preguntaba si será candidata a las europeas o comisaria. A su llegada a una reunión con ministros europeos de Energía, Ribera se ha destacado como "una europeista convencida", frente a la caracterización que en enero hacía de sí misma como "muy patriota y muy española". Si entonces destacaba el "inmenso honor" que era trabajar en el Gobierno de Sánchez, este viernes, días después de las palabras de Borrell, declaraba que "si acabo siendo yo la persona [que será próxima comisaria española], lo haré encantada de la vida". "Y si hay otra persona, la ayudaré encantada de la vid. No estoy particularmente preocupada o dolorida por si soy o no soy yo", ha añadido para seguir echando balones fuera -aunque menos- sobre si abandonará el Gobierno para integrarse en la Comisión Europea que iniciará su mandato tras las europeas del 9 de junio.

Encantada de la vida, activo importante, gente solvente

"Tengo la inmensa suerte de disfrutar enormemente lo que estoy haciendo. Soy una europeísta convencida, me parece que la oportunidad de seguir trabajando en la agenda verde es extraordinaria y trabajar en España es trabajar en Europa. En un sitio o en otro estaré muy contenta", ha dicho Ribera. 

"Yo en esta campaña me veo como un activo importante del Gobierno y de mi partido. Seguro que voy a ser un activo importante durante la campaña", ha añadido, sin revelar el misterio de si será ella la cabeza de lista como paso previo -no necesario, no obstante- para saltar del Parlamento Europeo a la Comisión, donde ha defendido que sigue siendo necesaria gente "muy solvente y comprometida" para continuar desplegando la Agenda Verde que empezó la Comisión Von der Leyen pero que será una obra de años y décadas. 

Pero lo ha dejado ahí. "La decisión sobre quiénes encabezan la lista y de qué manera esté España representada en la Comisión Europea son decisiones que me trascienden y serán comunicadas a su debido tiempo por las instancias adecuadas".

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