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Melisa Tuya Redactora jefe de '20minutos'
OPINIÓN

Amor verdadero

Una pareja de ancianos de la mano.
Una pareja de ancianos de la mano.
GETTY/Hidetoshi Miyoshi
Una pareja de ancianos de la mano.

Lo buscamos en películas como Titanic o Memorias de África, en historias de ficción que van desde Romeo y Julieta a la saga de los Bridgerton. Perseguimos el reflejo del amor verdadero en esas historias románticas y ficticias más grandes que la vida que nos colocan en páginas y pantallas y olvidamos mirar dónde realmente reside el máximo exponente de ese sentimiento: a nuestro alrededor, en la cotidianidad de aquellos que cuidan con entrega y desinteresadamente a sus hijos, parejas o padres, personas a las que la vida, que es caos, ha traído accidentes o enfermedades tan crueles como el cáncer, el daño cerebral adquirido o propio de la edad o el autismo que incapacita. Amor de verdad.

Esa anciana que acude a diario al hospital de rehabilitación, a una hora de distancia de su casa, para estar con su marido aún más anciano que ella. La joven cuyo novio, igual de joven, tiene una enfermedad crónica que limita su existencia pero no el deseo que tienen de estar juntos tanto tiempo como la salud se lo permita. El padre que sale corriendo del trabajo para llevar a su hijo con discapacidad a la terapia que le toca, riendo con él en el camino. La hija que se sienta con su padre todas las tardes, para recordarle su nombre y el de sus nietos y que tenga compañía mientras aguarda la llegada del segador. Historias reales todas ellas. Amor de verdad. 

Entre conflictos y pugnas por un poder que cuando la salud falla se antoja vacío, está bien volver la vista a todos esos cuidadores, cuyo amor resplandece como una estrella para guiarnos. El deseo de no ver el sufrimiento, la enfermedad y la muerte los eclipsa con demasiada frecuencia. Queremos deleitarnos con jóvenes hermosos disfrutando de la vida, eso buscamos. Nos resistimos en cambio a observar al que cuida con cariño y no únicamente por obligación al mayor con alzhéimer o al niño con parálisis cerebral. Y nos perdemos así, al retirar la mirada, las historias de amor de verdad.

Hoy es el día de los cuidadores, un buen día para recordar que el cuidar bien nos define y construye, que somos animales que cuidan. Seguramente, también animales que necesitaremos ser cuidados si llegamos a vivir lo suficiente. No lo olvidemos nunca.

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