El mito de las 'personas tóxicas' frente a la verdad de que todos podemos tener comportamientos tóxicos

La vida está llena de altibajos, pero lo importante es no dejar que esos bajos te arrastren demasiado. ¿Cómo conseguirlo? Simplemente, pasa más tiempo con las personas que más te importan, ya sea para tomar un café, hacer una escapada de fin de semana o realizar una actividad creativa.
Se dice que una persona tóxica es aquella que genera un impacto negativo en los demás
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La vida está llena de altibajos, pero lo importante es no dejar que esos bajos te arrastren demasiado. ¿Cómo conseguirlo? Simplemente, pasa más tiempo con las personas que más te importan, ya sea para tomar un café, hacer una escapada de fin de semana o realizar una actividad creativa.

Todos hemos escuchado seguramente aquello de 'he tenido, o estoy en una relación tóxica', sin embargo es muy curioso que jamás escuchemos a alguien que reconozca ser una persona tóxica. En mi opinión, todos hemos sido tóxicos alguna vez o hemos entrado en el bucle de una relación de pareja o amistad repleta de toxicidad, quizás el origen no venga de nosotros mismos pero al final hemos caído también en esa dinámica envenenada, formando parte de una escalada de violencia que nos empuja a comportamientos o actitudes poco saludables.

El concepto de 'persona tóxica' se populariza hace algo más de una década de la mano del popular psicólogo argentino Bernardo Stamateas, quien ha escrito más de una decena libros de auto-ayuda como 'gente tóxica', 'más gente tóxica', 'pasiones tóxicas'...

Sin embargo, esta noción no ha estado exenta de polémica desde entonces. Hace ya muchos años que se critica el uso de estas etiquetas descriptivas para delimitar la forma de ser de un individuo. Esto se asocia a la estigmatización en el ámbito de la saludo mental.

Las estadísticas nos dicen que 1 de cada 100 personas presentan rasgos ‘tóxicos’. Pero si profundizamos en ello parece que esa muestra tenga más compatibilidad con una personalidad psicopática que, evidentemente, deriva en conductas tóxicas.

Y es que una persona tóxica se define por comportamientos que generan un sentimiento negativo o una emoción desagradable en los demás, con una forma de ser y de interactuar que provoca malestar debido a su poder de manipulación.

Si reflexionamos, ¿nunca has sido celoso/a o posesivo/a en una relación de pareja en la que sentías inseguridad?, ¿jamás has priorizado tus intereses o necesidades por encima del resto?, ¿no has utilizado tus mejores artes manipulativas para conseguir tus objetivos?, ¿no has sido pesimista, autoritario, tirano, egoísta, cruel, quejica, orgulloso...? Es muy difícil ser siempre impecable en todas nuestros actos, conversaciones o relaciones.

Todos somos tóxicos. Cualquier ser humano. Unos con más frecuencia, otros con menos, algunos de manera más evidente, otros actúan de forma más sibilina, a veces lo somos de forma justificada, otras no. El contexto es importante, quizás una persona muestra mal humor o irritabilidad generalizada porque está atravesando por un problema importante de salud, o creemos que una persona siempre está a la defensiva sin motivo aparente y resulta que en el pasado ha sufrido bullying y su tendencia es protegerse pero no quiere generar una hostilidad voluntaria en los demás. También todos somos producto de nuestras circunstancias presentes o pasadas, no somos estáticos y no todo se reduce a que 'somos así', simplemente puede que 'estemos así'.

¿Y por qué es relativamente sencillo reconocer la toxicidad en los demás y nos cuesta tanto reconocernos así a nosotros mismos? Dice el prestigioso psiquiatra Claudio Naranjo que: "La persona que está 'en pecado' nunca lo sabe, está endurecida". Que el mal de nuestra sociedad actual es poner siempre la mirada afuera en lugar de hacia nuestra interior. Que lo más difícil para un ser humano es llegar al autoconocimiento real.

Añade que: "Al principio de un proceso terapéutico, es muy frecuente que la persona localice la causa de sus problemas fuera de su alcance, responsabilizando a los demás de sus propias dificultades: “mi mujer no me hace feliz”, “la gente va a la suya”, “todos los hombres son iguales”… ". 

Tu tóxico interior te hará mucho más daño que el que cualquiera pueda causarte.

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