Perfil

Alberto Núñez Feijóo, el político que supo esperar su momento

Ilustración del candidato del PP al Gobierno, Alberto Núñez Feijóo.
Ilustración del candidato del PP al Gobierno, Alberto Núñez Feijóo.
Henar de Pedro
Ilustración del candidato del PP al Gobierno, Alberto Núñez Feijóo.

El candidato del PP a las elecciones generales es un hombre formal, meticuloso y ordenado. Vamos, lo que viene siendo una persona "normal", al que se conoce a simple vista. O al menos así describen a Alberto Núñez Feijóo en sus círculos más íntimos. Él, por su parte, se autodefine como un hombre de Estado y de centro reformista. Es un hombre "tranquilo". Tan tranquilo que ha sabido esperar su momento. Siempre estuvo en las quinielas como líder del PP. La tentación fue fuerte cuando buena parte del partido le pidió presentarse a primarias en 2018 para suceder a Mariano Rajoy. Pero él no quiso entrar en la liza que mantenían Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal -que acabó por ganar Pablo Casado-y enfatizó su compromiso con Galicia. No fue hasta hace año y medio, cuando su partido aclamaba unánime su liderazgo para reflotar de su mayor crisis interna.

Solo entonces rompió con la comodidad de ser el presidente más reeditado de Galicia -junto a Manuel Fraga- para relanzar a su partido a la Moncloa. Y a ello aspira, precisamente, el próximo 23-J. Como hombre de centro, renegando de Vox; como líder del PP, definiéndose como el "candidato de derechas más de izquierdas" de España que votó al PSOE de Felipe González y anhela derogar el PSOE de Pedro Sánchez. El pasado le avala en su objetivo: es un mago de las mayorías absolutas. 'Es el momento' reza su lema de campaña.

De niño tuvo una infancia feliz. Lo revela en un vídeo que realizó en campaña electoral para darse a conocer entre los españoles. Cuenta cómo se crio en la España despoblada, cómo aprendió de negocios en el ultramarinos familiar y cómo vivió de cerca el despido de su padre, con los problemas económicos que ello acarrea a una familia. También relata cómo un niño, acostumbrado a recorrer en bicicleta los rincones de Os Peares, se vio haciendo sus maletas para estudiar en un internado de Castilla y León. Quizá de niño no entendiera la decisión de sus padres, pero pasados los años, con el posición laboral in crescendo y con un hijo de seis años, aplaude el sacrificio de sus progenitores.

Feijóo durante un mitin en Os Peares. Fotos: Agostime
Feijóo durante un mitin en Os Peares.
EP

En los Maristas de León fue un estudiante "brillante, con expediente notable", cuenta su entorno. En el vídeo que lanzó hace semanas, se emplea en destacar sus gamberradas. O no fueron tan anecdóticas o el Feijóo de hoy se impuso pronto a cualquier travesura. Porque los más cercanos solo hablan de su perfil más responsable. El candidato es "bastante serio, pero siempre está de buen humor". Pocos le han visto enfadado, es comedido en reacciones, aunque sea con motivo de celebración -ya lo demostró la noche de victoria electoral del 28-M, saludando cauto desde el balcón de Génova-.

Hasta ahí, hasta la sede nacional del PP, se llevó a todo su equipo de comunicación gallego. Y para demostrar, más aún, su confianza en ellos les ha premiado incluyéndoles en su lista al Congreso por Madrid que él mismo encabeza. En el puesto cinco ha colocado a su directora de Gabinete, Marta Varela; en el puesto diez, a su jefa de Proyección e Imagen, Mar Sánchez; en el puesto 27, a su director de Comunicación, Luis de la Matta, y en el puesto 28, a su colaborador Marcos Gómez. Todos ellos le acompañan en sus sucesivos viajes. En carretera repasa los apuntes mientras canturrea canciones. Tan pronto se anima con C. Tangana como con Julio Iglesias. La canción de Patti Smith 'People have the power' se la reserva para su llegada a los mítines. 

Hay quienes confunden a Alberto Núñez Feijóo con su antecesor Mariano Rajoy. Cierto es que ambos son gallegos, exopositores, y que representan al mismo alma del PP, el menos ideológico y más autonomista. Pese a la buena sintonía, política y personal, entre ambos, los hay que marcan las distancias entre los dos. Ni comparten orígenes -ya que el padre del expresidente tenía una posición socioeconómica más elevada, mientras el de Feijóo era más humilde- ni comparten generación -dado que les separa una década-. 

También es cierto que Feijóo llega a la candidatura con más edad que su antecesor y que cualquiera que haya concurrido a las elecciones democráticas. Sí, llega con más edad, pero "con más experiencia", subrayan quienes trabajan codo con codo con él. Sea quien sea cualquier compañero que se le acerca ofreciéndole una idea, Feijóo le emplaza a que lo deje por escrito: "Hazme un papel", responde. 

Tras su paso por el internado de León, se licenció en Derecho y se sacó las oposiciones del Cuerpo Superior de la Administración General de la Xunta, después de renunciar a judicaturas por falta de apoyo económico por el despido de su padre.

Feijóo presume hoy en día de ser un funcionario público [se sacó la oposición en cinco meses] y de haberse resistido a trabajar para un partido político. "Era un cargo de designación política y eso suponía algo que no quería: meterme en política". Pese a ello, "y ante la insistencia" de José Manuel Romay Beccaría, en 1991 fue secretario general técnico de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes de la Xunta, director del Instituto Nacional de Salud (Insalud) y, después, presidente de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos. 

En aquella etapa se afilió al PP. Lo hizo porque "nadie" se lo había impuesto. Ya en 2003 fue nombrado consejero de Política Territorial de la Xunta y, un año más tarde, vicepresidente primero. En 2009 llegó a la Presidencia de la comunidad, cargo que revalidó de forma consecutiva con cuatro mayorías absolutas, igualando la marca de Manuel Fraga, uno de sus referentes políticos. También lo fueron Mariano Rajoy y José María Aznar, a quienes ha logrado unir, años más tarde, simbolizando el entendimiento entre las dos corrientes del partido. De este último, de Aznar, aprendió a coger como costumbre hacer deporte. Desde que el expresidente se lo recomendara años atrás, Feijóo adoptó como costumbre salir a correr, al menos, dos veces por semana. 

Es prudente en lo público y lo privado. Se toma su tiempo para todo, no solo para disputar la Moncloa, también para formar una familia. Algo que por cierto, siempre le aconsejó Fraga cuando empezaba en política. Lo hizo sin pasar por el altar, con su pareja desde hace años Eva Cárdenas con quien tuvo a su único hijo, Alberto. En su poco tiempo libre trata de pasar tiempo con él y escuchar música. Acude al cine, lee y sale a cenar con su pareja. 

Las miles de cámaras puestas sobre él en este último año y medio han recogido decenas de lapsus. Desde confundir el título de la obra de Orwell '1984' con el año que se publicó, en 1949, hasta saludar a los andaluces, creyendo estar en Andalucía, desde Badajoz. El bloque de izquierda suele recurrir a su foto con el narcotraficante Marcial Dorado como arma arrojadiza. Él da la impresión de que lo tiene superado. Fuera de esto, su trayectoria es "inmaculada" porque nunca ha perdido elecciones y podría ser el presidente popular que lo haga a la primera. También el que logre romper con la política de bloques. Este reto lo afronta con la filosofía que imparte a los suyos: 'la forma es la garantía de la cosas'. 

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