La importancia del entrenamiento y la socialización en los loros: beneficios y comandos básicos que enseñarles

El entrenamiento es beneficioso para su salud mental y para el día a día.
El entrenamiento es beneficioso para su salud mental y para el día a día.
ABBEY KIRKWOOD/GETTY
El entrenamiento es beneficioso para su salud mental y para el día a día.

A la hora de tener animales de compañía en el hogar, especialmente si tenemos especies exóticas, debemos dedicar mucho tiempo y esfuerzo en proporcionarles un buen enriquecimiento ambiental, que no siempre consiste en tan solo ofrecerle una alimentación variada o cambiar los elementos de su entorno, a veces una parte fundamental consiste en la adecuada socialización con los animales.

Un ejemplo claro de esto son los loros. Las psitácidas que solemos mantener en cautividad (agapornis, periquitos, y ninfas, entre los más comunes), además de requerir un hábitat que cambie cada cierto tiempo y una alimentación diferente cada vez (en cuanto a sabores y formas), también necesitan una correcta socialización.

Por lo general, este tipo de animales conviene tenerlos con otros de su misma especie, para que puedan cubrir ese apartado social entre ellos (como animales gregarios que son), pero también es importante que aprendan a socializar con nosotros (los humanos con los que también conviven). 

“Dentro de sus necesidades intrínsecas más básicas está la de socializar con otros y establecer vínculos de confianza y duraderos en el tiempo”, asegura Roger Valls, cofundador de la asociación Avetropic, cuya misión es salvaguardar el bienestar de las psitácidas que viven en condiciones de cautividad.

“En el caso del típico loro que convive con humanos, es necesario y positivo que éste socialice con ellos y, de hecho, cuanto más lo potenciemos y más formas diferentes utilicemos, mejor”, añade. “Sacarle y acariciarlo o darle solamente mimos no es tan estimulante para el animal como a nosotros nos puede parecer y esto no va a lograr que nuestro animales esté satisfecho socialmente, ya que estamos fomentando un tipo de relación con la cual el animal puede terminar frustrado”.

Valls explica que esto se debe a que los loros pueden interpretar las caricias o los mimos como una relación que entre ellos encaminaría a la reproducción y que, al tenerla con nosotros no pueden cerrar el ciclo, pudiendo ser muy frustrante para ellos. “Es por esto que nos conviene encontrar otras formas de relacionarnos con ellos y estimularles”, comenta.

Una forma habitual de relacionarnos con nuestros loros es a través del entrenamiento. “Consiste en modificar el comportamiento del loro con algún objetivo en particular, ya sea que exprese ciertos comportamientos en lugar de otros que puedan ser perjudiciales; o simplemente por el hecho de entrenar mismamente, que les hace intervenir y aprender, por lo que les permite estar estimulados tanto física como mentalmente”, explica Valls.

Podemos enseñarles a ir de un lado que le indiquemos a otro, o incluso forman un recorrido de Agility (como el de los perros)

“Si el objetivo principal es socializar, podemos entrenar con ellos cualquier cosa”, añade el experto en psitácidas. “De hecho, podemos escoger aquellos comportamientos que el animal muestra de forma más natural, aquello que le gusta más, como puede ser, por ejemplo, volar”.

Valls detalla que el entrenamiento ayuda mucho a reforzar otro tipo de vínculo con el loro (no el emocional). “Además, ayuda mucho a reforzarlo con las personas no preferidas del animal”, comenta. “Siguiendo el ejemplo del vuelo, podemos enseñarles a ir de un lado que le indiquemos a otro, o incluso forman un recorrido de Agility (parecido al de los perros)”.

“A parte de esto, también podemos hacer que aprenda cosas útiles que nos faciliten su manejo en nuestra vida diaria, como puede ser enseñarle a entrar en el transportín (que nos ayudará a que esté más tranquilo cuando tengamos que llevarlo al veterinario), tomar medicación o incluso a ponerle un arnés (aunque esto último es lo más invasivo que le podemos enseñar y, por tanto, sería lo último que intentaría”.

En este sentido, Valls recomienda siempre enseñarles a través del refuerzo positivo y empezando por aquellas cosas que les puede gustar más, para reforzar el vínculo y, poco a poco, poder ir introduciendo otras más complicadas o invasivas, como el colocarle un arnés.

Colaboradora '20minutos'

Soy Inés López García. Me formé en la Complutense con la intención de acabar informando sobre animales y medioambiente. Tuve mi primera oportunidad laboral en el medio local 'Madridiario'; luego entré en '20minutos', donde pude escribir sobre cine, series y videojuegos, mis tres hobbies. Me mudé a Londres para mejorar el inglés y escribir sobre el Brexit y el covid en la distancia. En la actualidad escribo sobre lo que siempre quise, animales, en la sección Animaleros de '20minutos'.

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