¿Es posible que se llegue a producir una edad de hielo como en 'Snowpiercer' o 'El día de mañana'? Esto es lo que dice la ciencia

Imagen promocional de la película 'El día de mañana'.
Imagen promocional de la película 'El día de mañana'.
20th Century Fox
Imagen promocional de la película 'El día de mañana'.
Ha llegado la primavera y, con ella, el descontrol en los termómetros. Recientemente hemos tenido olas de calor que han llegado a superar los 30 grados para, en apenas unos días, volver a bajar por debajo de los 10
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Ha llegado la primavera y, con ella, el descontrol en los termómetros. Recientemente hemos tenido olas de calor que han llegado a superar los 30 grados para, en apenas unos días, volver a bajar por debajo de los 10. Y suma y sigue. Así no hay quién se aclare. ¿Sacar la ropa de verano ya? ¿Quitar el nórdico de la cama? Decisiones difíciles de tomar últimamente.

¿A qué se deben estos cambios drásticos? No hay una respuesta única y certera, pero siempre que surgen este tipo de dudas sale a colación el temido término cambio climático. Y cada vez que se habla de cambio climático, la polémica está servida.

Es uno de los temas más controvertidos, si no el mayor, de nuestra época. Es objeto de cumbres mundiales, de múltiples estudios e investigaciones y, por supuesto, de innumerables debates. Esté en el punto de mira de los gobiernos de todo el planeta, de instituciones como las Naciones Unidas y de la política en general.

También es el argumento de muchas obras de ficción: 'El día de mañana', Snowpiercer, Ice Age

No está muy claro qué es lo que la ha mantenido tanto tiempo en marcha, pero la adaptación del cómic postapocalíptico de Lob, Legrand & Rochette, que Bong Joon-ho también llevó al cine, llegará a su última parada en la cuarta temporada producida por el canal TNT.
Imagen de la serie 'Snowpiercer'.
TNT

¿Qué es realmente el cambio climático?

Las Naciones Unidas lo definen como "los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, por ejemplo, a través de las variaciones del ciclo solar. Pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas." 

Y cierto es que el clima de la Tierra no siempre ha sido el mismo; ha habido épocas geológicas más cálidas que la actual, y también sabemos que nuestro planeta ha sufrido ya varias glaciaciones. Por lo tanto se podría decir que el clima ha ido variando de forma más o menos cíclica, incluso antes de que llegásemos los seres humanos.

No obstante, ahora que estamos aquí y que somos, indudablemente, un factor de modificación sin precedentes en el planeta, está claro que algo tenemos mucho que ver en sus idas y venidas. 

Entre las principales y más conocidas consecuencias del cambio climático se pueden citar:

  • Aumento de las temperaturas: es la más conocida, y está directamente relacionada con el resto de consecuencias. La superficie del planeta se calienta ahora más rápido que en cualquier otro momento de la historia del que haya registros debido, sobre todo, al aumento de los gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera. Además, las temperaturas del Ártico se elevan el doble que la media mundial.
  • Las olas de calor y aumento de días calurosos, que se relacionan directamente con el aumento de enfermedades cardiovasculares, incendios, etc.
  • Fenómenos climáticos más potentes: ante la mayor evaporación se espera que aumente la potencia de las tormentas, la frecuencia de huracanes, ciclones, etc.
  • Aumento de las sequías debido a la modificación en la disponibilidad del agua, lo cual conlleva desertización de los terrenos, periodos de precariedad alimenticia y enfermedad en ciertas áreas.
  • Aumento del nivel del mar, bien por expansión de las aguas cada vez más cálidas, bien por el deshielo de los polos y glaciares que se suman al volumen oceánico.
  •  Desaparición de especies por acidificación del océano, disminución de ecosistemas, incendios forestales…

Si temperaturas están aumentando peligrosamente, ¿cómo es que las pelis aparecen escenarios congelados de forma tan recurrente? Es una contradicción muy curiosa que se da en varias obras de ficción. En Rompehielos o Snowpiercer se nos presentan un escenario distópico postapocalíptico, ambientado siete años después de que el mundo se convierta en un páramo helado, pero helado de verdad. La humanidad superviviente habita en un tren imposible de 1.001 vagones que da vueltas a la Tierra y que nunca se detiene.

Según la obra, los científicos del planeta, en su lucha contra el cambio climático y el ascenso de las temperaturas, emplean productos químicos en la atmósfera y esto tienen un resultado excesivamente eficaz, tornando el planeta a un estadio glaciar. ¿Científicamente es posible? Inconcluyente con la información que se aporta. Sin embargo recuerda vagamente a los efectos de la caída del meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios, ya que su impacto modificó el clima y las cenizas que cubrieron la atmósfera bajaron las temperaturas globales del planeta.

Sin embargo, en El Día de Mañana, film que en 2024 cumplirá dos décadas, nos situamos bajo un escenario bastante similar al que vivimos actualmente. Las cumbres sobre el clima se suceden en los diferentes países pero sin llegar a soluciones; mientras, las temperaturas siguen en ascenso, los recursos consumiéndose, los polos derritiéndose, etc.

¿Cómo terminamos entonces con una versión congelada de New York? Es aquí donde la película destaca por su componente científico: es el deshielo de los polos y el aporte de agua dulce a los océanos, lo que modifica su salinidad de forma que hace que se detenga la Corriente del Atlántico Norte. ¿Podría pasar?

Una corriente oceánica que distribuye el calor

Para empezar, dicha corriente existe. Se llama Corriente Termohalina (CTH) o, metafóricamente, Cinta Transportadora Oceánica, ya que es la encargada, junto con las corrientes de aire, de la redistribución del calor superficial del planeta, cuyo principal origen es la radiación solar, desde los trópicos hacia al resto de latitudes mediante la circulación de las aguas oceánicas. Y, efectivamente, "funciona" por las diferencias de temperatura y densidad (salinidad) de las aguas.

Las aguas más cálidas y menos densas circulan por estratos superficiales liberando calor para luego hundirse en forma de corrientes frías y más densas en altas latitudes, viajando de retorno a los trópicos donde se calientan nuevamente para cerrar el ciclo.

Representación de la corriente Termohalina.
Representación de la corriente Termohalina.
Robert Simmon, NASA. Dominio público

¿Podría detenerse esta corriente, al igual que en la película? Por surrealista que parezca, existen estudios que afirman que una de las consecuencias del cambio climático actual podría desembocar en alteraciones drásticas en dicha circulación oceánica, con consecuencias que incluso se podrían asemejar a las del film. Eso sí, no están ciertamente de acuerdo en que dichos cambios pudieran suceder de la noche a la mañana; lo más probable es que tardasen décadas, según las estimaciones de los expertos.

Pero, ¡atención! Que esto no es ni nuevo. Esta catastrófica situación ya ha ocurrido con anterioridad. En efecto. Para terminar de apoyar el planteamiento teórico del escenario de la película se han descubierto indicios que demuestran que hace 11.700 años un lago glaciar se vertió en el océano Atlántico causando una disrupción de la Corriente Termohalina que dio lugar a una época glaciar que duró aproximadamente un milenio entero

Protagonistas de nuestra propia historia

Aunque nos tiente hacernos los héroes, creo que estamos de acuerdo en que no querríamos vernos en una situación tan drástica y dramática como las ficciones mencionadas.

Así pues, existen diversos organismos y líneas de actuación para hacer frente a esta compleja situación. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es el principal órgano internacional para la evaluación del cambio climático. Fue creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en 1988 para ofrecer al mundo una visión científica clara del estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático y sus posibles repercusiones medioambientales y socioeconómicas.

A partir de sus análisis y diagnósticos se elaboran las políticas y objetivos medioambientales que se han de incorporar tanto a nivel estatal como a nivel individual en el día a día de todas las personas. ¡Y estas actuaciones son AQUÍ Y AHORA! Hay que empezar a descartar la idea de un horizonte temporal lejano.

Estamos en 2023, sin ir más lejos, nuestro país, como parte de la Unión Europea, tiene como compromisos vinculantes para el horizonte 2030 la reducción de, al menos, un 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con 1990. Además de alcanzar, al menos, el 32% de energías renovables. Y eso no es todo, ya que para el horizonte 2050 la reducción deberá de ser del 80% en emisiones.

Nos puede parecer drástico, una locura inalcanzable, inviable de acuerdo a los estándares de vida que conocemos. Pero es que frente a todas estas opiniones (respetables, por supuesto), se impone el hecho de que el futuro será sostenible o no será; no habrá futuro. 

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