Sánchez y Macron se alían para reformar en la Presidencia española de la UE el mercado eléctrico y desligar el gas del precio de la luz

Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, este jueves en Barcelona.
Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, este jueves en Barcelona.
EFE
Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, este jueves en Barcelona.
Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, este jueves en Barcelona.
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España y Francia formarán un frente común en la UE para la reforma del mercado eléctrico, en una negociación que arrancará formalmente en marzo, cuando la Comisión Europea presente su propuesta a los Estados miembros. De momento, Madrid y París ya han remitido a Bruselas sendos documentos de trabajo, coincidentes por lo que respecta a que el objetivo debe ser desacoplar el precio del gas del precio del resto de la electricidad, para que se parezca más al precio de producción, más bajo. Los presidentes de los dos países, Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, han confirmado al término de la Cumbre Hispano-Francesa que se ha celebrado en Barcelona su alianza también frente la negociación del mercado eléctrico que, según los plazos que han comentado, debería cerrarse en la segunda mitad de 2023, cuando España desempeñe la Presidencia semestral de la UE.

En rueda de prensa conjunta al término de la cumbre, tanto Macron como Sánchez han incidido en las "visiones muy parecidas" que cada gobierno ha plasmado en su propia propuesta remitida a la Comisión Europea, de modo que han descartado que vaya a ser necesario elaborar una común. "Tenemos la misma visión de una misma reforma estructural del mercado de la electricidad", ha afirmado Macron. "La propuesta de Francia y la de España son muy semejantes en muchos aspectos. Hay muchas coincidencias y también en que vamos a trabajar para que se aborde de una vez por todas", ha terciado Sánchez.

Además del contenido de la reforma, los dos presidentes se han mostrado  muy alineados con respecto al plazo en el que esta debería llevarse a cabo, "en los próximos meses" y "antes de que termine el año", lo que lleva el horizonte temporal del acuerdo a la segunda mitad de 2023, el semestre en el que España ocupará la Presidencia rotatoria de la UE, algo lleno de simbolismo, dado del liderazgo de las propuestas españolas en Bruselas desde que empezó la crisis energética y por el reconocimiento que hay en ello por parte de Francia al buscar el acuerdo bajo Presidencia española.

Hace unos días, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, insistía en que debería estar hecha en seis meses, un plazo en el que la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, consideraba hace apenas unos días algo demasiado bueno. Este jueves, en Barcelona, Sánchez y Macron han apuntado al segundo semestre de 2023 como el momento en el que la UE debería culminar un acuerdo. "Hemos acordado trabajar conjuntamente en la reforma del sistema eléctrico para que tenga lugar en los próximos meses", ha dicho Sánchez.

Propuestas española y francesa

España apuesta por un nuevo mercado eléctrico europeo más regulado que en la actualidad y donde las energías renovables y otras como la nuclear o la hidráulica -más baratas- tengan mucho más peso en la fijación de precios. El gas pasaría de piedra angular a ser 'arrinconado' progresivamente, convertido en una tecnología de reserva que, espera el Gobierno, en algún momento pudiera ser sustituido totalmente por otras soluciones que garanticen la electricidad en momentos donde no la generan las renovables, como las infraestructuras de almacenamiento.

La propuesta oficiosa de Francia también tiene como objetivo desacoplar el precio del gas de la electricidad y, como la española, también habla de contratos por diferencias (CfD), la fórmula similar a las subastas de renovables, para fijar mediante contratos a largo plazo el precio la electricidad que producen tecnologías de "bajas emisiones", como renovables o nuclear. París también coinciden con Madrid en los llamados "contratos de capacidad",  un "mercado paralelo" al de la venta de electricidad donde España sitúa al gas, junto con almacenamiento, en el que se pagaría por estar disponibles para generar electricidad cuando sea necesario y asegurar así el suministro.

A diferencia de España, se inclina más que España por mantener el actual mercado marginalista, en el que la electricidad se paga al precio del gas, aunque haya costado mucho menos producirla. Esto da lugar a los llamados "beneficios caídos del cielo", por ejemplo, por producir con renovable que París quiere utilizar para compensar a los consumidores mediante la creación de un fondo que canalizaría estas ganancias excesivas.

Alemania no dirá 'no'

El frente común España-Francia en torno a la reforma que se ha conformado en Barcelona se pondrá a prueba en una UE en la que casi cualquier cuestión suscita distintas sensibilidades entre los 27 países. De momento, Alemania no ha dicho que no a las pretensiones españolas. Su vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, calificó hace unos días de "muy interesante" el non paper que ha circulado por Europa el Ministerio de Transición Ecológica y dio muestras de que Berlín tendrá una posición mucho más constructiva que en el largo camino hasta alcanzar, en diciembre, un acuerdo en la UE para fijar un límite a precio del gas que importa.

"España ha hecho una propuesta que me parece muy interesante" apuntó Habeck, que advirtió de que "es algo muy especial que diga esto porque el año pasado pasado había posiciones opuestas entre España y Alemania respecto al tope del gas". 

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