Rusia ejecuta su venganza sobre Jersón con cientos de ataques en una semana y una treintena de civiles muertos

Forenses y policías transportan en una bolsa restos humanos hallados en una fosa común en la localidad de Pravdyne, en las afueras de Jersón, Ucrania.
Forenses y policías transportan en una bolsa restos humanos hallados en una fosa común en la localidad de Pravdyne, en las afueras de Jersón, Ucrania.
ROMAN PILIPEY / EFE

Las tropas ucranianas consiguieron liberar Jersón del dominio ruso en la gran derrota de Vladimir Putin en lo que va de invasión, pero Moscú considera que, tras la anexión ilegal, el territorio sigue siendo suyo: y por eso ejecuta su venganza. Tanto es así que ha disparado en una semana casi 260 veces contra una treintena de localidades de la zona, según las cifras que maneja el Gobierno ucraniano. En esa ola de ataques la cifra de civiles muertos ronda la treintena y el Kremlin además avisa de que no hay marcha atrás en la anexión, incluso pese a que la bandera ucraniana ondea en la capital de la región.

"No son capaces de hacer nada, salvo destrucciones. Es lo que dejan a su paso. Lo que hacen ahora contra Ucrania es un intento de venganza. De vengarse por el hecho de que los ucranianos se han defendido varias veces de ellos", lamentó el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Kiev, de hecho, ha explicado la estrategia de Putin en la zona: las tropas rusas abren fuego contra Jersón no solo con lanzaderas múltiples de misiles, sino también con baterías móviles de morteros, ya que la anchura del río en la zona no es grande y permite el empleo de armamento de menor alcance.

Esa "venganza" ha hecho que Ucrania tenga que activar del todo la evacuación de los ciudadanos que siguen en los puntos más conflictivos de la región, muchos de ellos que incluso habían vuelto tras la retirada rusa. La salida en autobuses y trenes se produce de forma paulatina hacia zonas más seguras del país. Además, estos ataques se suman a la ya de por sí compleja situación con el suministro, nulo en muchas ciudades ucranianas. Un problema que incluso ha abierto la puerta a una "evacuación parcial" de Kiev, aunque las autoridades prefieren hablar de "reubicación" hasta que se resuelvan los cortes masivos.

Por otro lado, las alarmas antiaéreas volvieron a sonar este martes en toda Ucrania, sin que llegara a producirse un ataque masivo por parte de las tropas rusas. Los avisos, eso sí, son constantes. El portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, Yuryi Ignat, llamó de hecho la población a dirigirse a los refugios y observar las medidas de seguridad cada vez que suenen las sirenas de alarma.  Ignat señaló que no se detectaron vuelos de bombarderos estratégicos rusos, pero explicó que hubo "amenazas de ataque con misiles de emplazamiento terrestre" y que por eso se alertó a la población. "Si hay alarma aérea es porque hay motivo. No solo los aviones de la aviación estratégica pueden provocar la declaración de alarma, y si esta se declara hay que observarla", insistió.

En un escenario tan complejo y con el invierno haciendo muchos estragos, el ministro de Exteriores ucraniano, Dimitro Kuleba, ha hecho un llamamiento a los países miembros de la OTAN para que impulsen su producción de armas, asegurando que si los Estados se quedan sin ellas no podrán ganar la guerra a Rusia. "Mientras peleamos las batallas de hoy, tenemos que pensar cómo pelearemos las batallas de mañana", ha aseverado el titular de la diplomacia ucraniana, afirmando que no será posible ganar en el campo de batalla a largo plazo sin invertir en fabricar más armas.

Así, la Alianza no cambia su postura, tal como repitió el secretario general, Jens Stoltenberg: los aliados ayudarán al Ejecutivo de Zelenski a reconstruir las infraestructuras destruidas por los bombardeos rusos y mantendrán el suministro de sistemas de defensa aérea para que el país pueda seguir defendiéndose. "Los aliados asistirán a Ucrania mientras repara su infraestructura energética y protege a su población de los ataques con misiles", indicaron los ministros de Exteriores en la declaración que aprobaron al término de su primer día de reunión en la capital rumana. La OTAN, insistió Stoltenberg, "no dará marcha atrás en su política" aunque vayan creciendo los rumores de fatiga y hartazgo.

Los aliados asistirán a Ucrania mientras repara su infraestructura energética y protege a su población de los ataques con misiles

El político noruego señaló por otra parte que el Ejército ruso está dispuesto a "utilizar la brutalidad extrema y dejar a Ucrania en el frío y la oscuridad este invierno". La Alianza cree que Putin "quiere matar de frío a los ucranianos", por lo que los aliados deben mantener el rumbo y ayudar a Ucrania a prevalecer como nación soberana". Varios países como Alemania o Polonia ya han asegurado que mantendrán el apoyo mientras Zelenski pide más defensas antiaéreas y material militar de largo alcance que no solo permita la defensa sino también que sus tropas puedan continuar con la contraofensiva.

Precisamente sobre el apoyo militar, Stoltenberg ha explicado que hay negociaciones en marcha para dar nuevos sistemas antiaéreos, un debate que ha cobrado aún más relevancia por el incidente registrado en Polonia con un misil ucraniano que alcanzó el territorio aliado matando a dos personas. Para Stoltenberg no se trata de dar nuevos sistemas a Kiev, como las baterías Patriot que hasta ahora los aliados no han desplegado en Ucrania, sino de garantizar que los existentes cuentan con suficiente munición y componentes para ser operativos.

La cita de Bucarest llega 14 años después de la cumbre de líderes aliados que en 2008 reconoció a Ucrania y Georgia como candidatos a ingresar en la alianza, un compromiso que los 30 miembros de la OTAN han señalado que sigue vigente. "Reafirmamos las decisiones que tomamos en la Cumbre de Bucarest de 2008 y todas las decisiones posteriores con respecto a Georgia y Ucrania", rezan las conclusiones del encuentro. En rueda de prensa, Stoltenberg ha insistido en la política de "puerta abierta" de la OTAN aunque ha insistido en que el "foco principal" en este momento es mandar apoyo de urgencia a Kiev para que se defienda de la invasión rusa.

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