Jugar a la pelota con el perro, una actividad con muchos beneficios y algunos peligros que es importante evitar 

Un border collie jugando con una pelota.
Un border collie jugando con una pelota.
PIXABAY

Al igual que el comer, el descanso y la higiene, el ejercicio físico es uno de los pilares básicos para conseguir el bienestar de todo perro. El juego es un hábito que debe adoptarse desde sus primeros días de cachorro y que debe seguir presente durante toda su edad adulta ya que es una de las mejores maneras para interactuar con él, conseguir que el can aprenda, se desarrolle física y mentalmente de manera sana y socialice con otros perros y otras personas.

Entre los juegos favoritos de la inmensa mayoría de los perros está el de interactuar con una pelota. Probablemente sea el juguete por excelencia para nuestros amigos de cuatro patas y uno de los más versátiles porque proporciona enormes beneficios tanto para el animal como para su cuidador. ¿Cuáles son las principales ventajas que tiene?

- Es un ejercicio muy completo para el perro que se activará físicamente corriendo para recoger la pelota allá donde la tiremos.

- Propicia el desarrollo mental del animal que no solo va a ejercitar su cuerpo sino también su mente trabajando para encontrar la pelota, recogerla y devolvérsela a su cuidador y animándole para que vuelva a tirársela.

- La pelota también es un valioso recurso para realizar juegos de inteligencia. Esconderla (podemos servirnos de alguna pelota hueca rellena con algún snack que potencie su olor) y animar al perro a buscarla desarrollará al máximo su potencial ‘detectivesco’. Es importante procurar que el perro no se frustre. Si se lo ponemos muy difícil es posible que se canse de intentarlo y nunca más muestre interés por este juego. Así que conviene empezar por escondites fáciles, con premios fáciles de conseguir e ir complicando a medida que el perro se va acostumbrando a buscar.

- Proporciona un valioso tiempo de calidad juntos que aumenta y estrecha los vínculos entre ambos y mejora el estado de ánimo.

¿Qué hay que tener en cuenta antes de elegir una pelota?

Lo esencial, sobre todo, es elegir una pelota diseñada específicamente para mascotas que siga todas las normas de seguridad y esté fabricada con materiales homologados. Cuatro aspectos básicos:

Tamaño. Elegir siempre el tamaño adecuado para cada perro. No debe ser tan grande como para que el perro no pueda abarcarla con la boca y cogerla pero tampoco tan pequeña como para que quepa entera en la boca ya que habría peligro de asfixia.

Durabilidad. Hay que tener en cuenta también el carácter del perro. Para un perro tranquilo y cuidadoso servirá una pelota blanda mientras que si tiende a destrozar y morder sus juguetes habrá que optar por una pelota fabricada en un material más resistente.

Materiales. Para canes con una mordida potente se recomiendan las de caucho o materiales similares, para los perros con una mordida más suave bastará con una de goma.

Más que lanzar y recoger. Actualmente existen en el mercado pelotas muy versátiles que pueden utilizarse también como mordedor o expendedor de snacks, las que incorporan una cuerda para jugar al tira y afloja o las que flotan y sirven también para jugar en el agua.

¿Hay peligro para el perro?

Los veterinarios advierten del riesgo de jugar con pelotas no fabricadas específicamente para perros. Algo tan corriente como una pelota de tenis - y tan habitual por otra parte entre los que tienen perros- puede ocasionar enormes prejuicios al animal. ¿Los motivos? Algunos de los materiales con que se fabrican como la fibra de vidrio. El problema de este material es que actúa de una forma similar al papel de lija por lo que su uso habitual puede perjudicar gravemente al esmalte de sus dientes y afectar a su salud bucal y a su alimentación de forma permanente.

El riesgo de asfixia también es importante. Los expertos explican que la fuerza ejercida por la mandíbula del perro puede comprimir la pelota y ocasionar que se la trague. Incluso en el caso de la pelota se parta en varios trozos estos podrían provocar una obstrucción intestinal. Asimismo, este tipo de pelotas pueden contener sustancias nocivas como la propia goma de la pelota o los pegamentos.

Sin ansiedad

En este punto es importante recordar que es fundamental enseñar al perro a jugar con la pelota sin ansiedad. Los nervios asociados a esta actividad pueden generar frustración en la mascota ya que emulan su comportamiento instintivo de caza pero sin una presa que entreguen para concluir.

Cuando jugar a la pelota pasa a ser una obsesión y no una diversión los perros suelen mostrar síntomas como hiperactividad, ansiedad y nerviosismo, taquicardia o conductas indeseadas como ladridos y gimoteos excesivos. Esta falta de control del perro sobre el juego no solo puede ser perjudicial para su salud y bienestar mental sino que también afecta a la convivencia en el hogar.

Los expertos recomiendan tener en cuenta una serie de consejos para jugar de forma correcta:

- Tener en cuenta que es el cuidador el que debe iniciar y terminar el juego.

- No confundir ansiedad con felicidad. Solo se juega si el perro está calmado: que espere sentado hasta que empiece el juego, sin ladridos ni llantos…

- Si observamos cualquier tipo de síntoma que nos haga sospechar conviene dejar dejar de jugar la pelota para no reforzar esta conducta obsesiva y buscar la ayuda de un buen etólogo o educador canino que nos ayude a establecer unas pautas.

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