El Museo Balenciaga alberga una exposición del fotógrafo que provocó el salto a la fama del diseñador

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El diseñador Cristóbal Balenciaga.

El Museo Balenciaga de Getaria (Gipuzkoa) reúne por primera vez en una exposición inédita el trabajo realizado por el fotógrafo húngaro Tom Kublin para Cristóbal Balenciaga durante más de veinte años en los que retrató la pericia del modisto y supo captar la esencia de una marca de moda universal.

La imagen que llegó al mundo de la casa Balenciaga se debe en, gran parte, al objetivo de Tom Kublin (Zalaszentgrot, 1924 - Locarno, 1966), quien no saltó a la fama, pero sí contribuyó a documentar y registrar el legado del genio guipuzcoano en infinidad de fotografías, algunas de las cuales ocuparon portadas en revistas de moda internacionales.

El Museo Balenciaga salda ahora una deuda pendiente con Kublin a través de una muestra temporal, que permanecerá hasta el 16 de octubre y que recoge una selección amplia y representativa, con más de cien fotografías y cinco extractos de películas, del trabajo que realizó para el modisto.

Tom Kublin para Balenciaga. Una colaboración inusual es el título de la muestra, que ha sido presentada en una rueda de prensa en Getaria por la directora del museo, Miren Vives, la directora de Cultura del Gobierno Vasco, Aitziber Atorrasagasti, y sus dos comisarias, Ana Balda y Maria Kublin, hija del fotógrafo.

La muerte repentina de su padre a los 42 años, cuando su madre estaba aún embarazada, impidió a Maria Kublin conocer al fotógrafo, cuyo legado parecía complicado recuperar al haber desaparecido gran parte de los negativos.

El trabajo de Maria Kublin y Ana Balda, quienes contactaron a través de las redes sociales después de que esta última dedicara al fotógrafo un espacio en su tesis doctoral, es el germen de esta exposición, que cuenta con la colaboración de los Archivos Balenciaga de París, el Museo Nacional de Suiza y el Museo de Diseño de Zúrich.

La muestra recupera así un importante patrimonio fotográfico, extraído de archivos, colecciones y revistas, que sirve para conocer la obra de Kublin, impregnarse del estilo Balenciaga y hacer un repaso a la historia de la moda a través de 110 fotos, la mayoría en blanco y negro, de medio formato, sobrias y sacadas en interiores, con fondos muy discretos, para realzar los diseños de Balenciaga.

La exposición recoge no sólo las fotografías artísticas de los modelos que Balenciaga quería compartir con la prensa sino también las que Kublin tomaba para dejar constancia de la autoría del diseño ante la preocupación creciente por la piratería en la moda que existía ya a principios del siglo XX.

En este tipo de fotografías, Kublin sacaba a las modelos de frente y perfil portando en la mano el número del diseño para poder demostrar, si fuera necesario, la autoría de Balenciaga en los modelos más exclusivos.

La exposición recoge además cinco extractos de películas, entre ellas una grabación inédita con la filmación de un anuncio del perfume Le Dix de Balenciaga, así como una toma de Kublin en la que se aprecia al modisto ultimando una colección antes de su presentación.

En contra de la práctica habitual, que consistía en que las editoras de moda seleccionaban los modelos de las colecciones que querían publicar y a los fotógrafos encargados de hacerlas, Balenciaga proporcionaba, salvo casos, excepcionales, fotografías de los diseños que quería publicitar. Tom Kublin fue el encargado de tomar aquellas instantáneas que se han recopilado y han sacado a la luz modelos menos conocidos del artista, entre ellos un espectacular vestido de plumas. 

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