Sánchez enfada a Argelia, que congela todas las relaciones comerciales con España en plena renegociación del suministro de gas

El presidente español Pedro Sánchez visitó Argelia en octubre de 2020.
El presidente español Pedro Sánchez visitó Argelia en octubre de 2020.
EUROPA PRESS
El presidente de Argelia, Abdelmayid Tebune, ha anunciado la suspensión "inmediata" del tratado de amistad suscrito con España.
Europa Press

Con un efecto de acción-reacción, Argelia ha anunciado este miércoles la ruptura del tratado de amistad que firmó con España en 2020 justo después de que el presidente español, Pedro Sánchez, volviera a defender a capa y espada su acuerdo con Marruecos sobre el plan de autonomía del Sáhara occidental. En una ocasión solemne, en una comparecencia en el Congreso para dar cuenta del pacto, en un momento que además es especialmente delicado desde el punto de vista de la energía, uno de los grandes puntos de unión de Madrid a Argel. 

El que hasta ahora es el principal proveedor de gas natural a España negocia también con otros países, como Italia, y está en conversaciones con la compañía española Naturgy para renegociar el contrato a largo plazo del gas, que el Gobierno asume que se revisará con un precio al alza, aunque espera que sea "moderado".

La asociación bancaria argelina (Abef) —el organismo que intermedia entre bancos y Gobierno argelino— anunció anoche que bloqueará a partir de este jueves todas las domiciliaciones bancarias para operaciones de comercio exterior de productos desde y hacia España. Una medida que afecta a todos los sectores económicos.

Sánchez defendió este miércoles desde la tribuna el acuerdo con Rabat e insitió en que el plan de autonomía para el Sáhara Occidental es "la base más sólida, realista y creíble" para terminar con el contencioso en torno a la excolonia española. "Hemos asumido un compromiso de respeto mutuo" con Marruecos "en el que, en nuestro discurso y nuestra práctica política, vamos a evitar todo aquello que sabemos que ofende a la otra parte", ha llegado a decir el presidente, para malestar en Argelia que se ha saldado poco después con una ruptura de las relaciones de cooperación, que se suman a la crisis diplomática por la llamada a consultas a su embajador en marzo pasado, también debido al fortalecimiento de los lazos entre el Gobierno y Marruecos.

En una primera reacción a la suspensión de forma "inmediata" el Tratado de Amistad, buena vecindad y cooperación con España, debido a "la campaña" del Gobierno español para "justificar su posición sobre el Sáhara Occidental en violación de sus obligaciones jurídicas, morales y políticas", desde el Ministerio de Asuntos Exteriores han lamentado la decisión, han remarcado el compromiso de España con el "contenido" y los "principios" que emanan del tratado, así como su disposición a seguir manteniendo una relación de cooperación con un país que considera "amigo". Eso sí, reivindica también su derecho soberano a cambiar sus políticas.

Las relaciones bilaterales Madrid-Argel viven desde hace semanas la anomalía de que el embajador de Argelia en España no está en la legación de Madrid, sino en Argelia, después de ser llamado a consultas en marzo, un día después de conocerse el acuerdo entre España y Marruecos. En el departamento de José Manuel Albares se desconoce cuándo regresará y se normalizará una relación diplomática a la que desde este miércoles se suma otro obstáculo, el de interrumpir las relaciones de cooperación política, económica o de inversiones, también en materia de energía que consagra el Tratado de Amistad.

Renegociación sobre el gas

La energía es precisamente otro de los aspectos clave en la cada vez más erosionada relación entre España y Argelia. En un momento en de precios de la energía por las nubes y de que la guerra en Ucrania obliga a la UE a buscar alternativas al suministro de gas desde Rusia, España pone en riesgo sus relaciones con su primer importador de gas natural.

El Gobierno insiste una y otra vez en que Argelia es un socio "fiable" pero lo cierto es que le crecen los países que querrían hacer o mejorar sus tratos energéticos con el país norteafricano. Uno de ellos, Italia, con quien también le une un gaseoducto.

En España, la importación del gas natural se realiza por medio de un acuerdo entre la empresa estatal argelina Sonatrach y la compañía Naturgy, inmersos actualmente en una renegociación del contrato de compra venta. Las conversaciones empezaron en octubre del año pasado y en la compañía española aseguran que es algo normal en contratos de largo plazo, pero tampoco ocultan que el acuerdo con Marruecos no llega en el mejor momento.

Así lo comentaban hace meses, cuando se firmó, porque este miércoles la reacción en Naturgy es no hacer comentarios sobre qué implicaciones podría tener en este campo la inmediata ruptura de las relaciones de amistad.

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