Radiografía de las escuchas al Gobierno: de los 2,6 gigas robados a Sánchez a la destitución de la directora del CNI

Los afectados por Pegasus en el Gobierno.
Los afectados por Pegasus en el Gobierno.
Henar de Pedro

La crisis de las escuchas ha provocado un terremoto en el Gobierno y en la legislatura. Y cuando llega una crisis el final del camino suelen ser las destituciones. En el caso del Ejecutivo de Pedro Sánchez esta no ha sido una excepción y el presidente ha elegido relevar a la director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para recuperar el apoyo de ERC en el Congreso y tratar de calmar las aguas. El cese de Paz Esteban ha llegado después de que lo reclamasen tanto los partidos independentistas como el socio de Gobierno. Unidas Podemos, de hecho, hizo bastante presión para que "se asumieran responsabilidades", llegando incluso a señalar a la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Esteban compareció el pasado jueves en el Congreso ante la Comisión de Gastos Reservados, donde, pese a celebrarse a puerta cerrada, trascendió que justificó el espionaje por parte del CNI a 18 independentistas, entre ellos el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, aportando las autorizaciones judiciales concedidas por el juez de enlace del Tribunal Supremo.

Frente a la presión de los socios de legislatura, la ya exdirectora del CNI había recibido el respaldo de partidos de la oposición (PP, Vox y Ciudadanos), que ensalzaban su "profesionalidad" y sentido de Estado. Pero su nombre ha acabado borrado en el marco del caso. La gran pregunta es: ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

Una publicación... y seguimiento a independentistas

Un reportaje desató la crisis a finales de abril. La publicación New Yorker sacó a la luz que varios líderes independentistas habían sido espiados a través del software Pegasus, y las formaciones catalanas salieron rápidamente al paso para exigir explicaciones al Gobierno. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, congeló las relaciones con Madrid hasta obtener bien las explicaciones oportunas o bien que rodaran las cabezas que ellos consideraban necesarias.

Lo que no salió adelante fue la comisión de investigación que se propuso en el Congreso. Tanto el PSOE como el PP votaron en contra de que se constituyera y desataron el enfado, por ejemplo, de Esquerra Republicana. "Sí, esto se puede cargar la legislatura y la democracia", expresó entonces su portavoz, Gabriel Rufián. Esa comisión, en cambio, quedó reducida a una serie de comparecencias en la Cámara, entre ellas las del propio Sánchez.

Los gigas robados a Sánchez

El 2 de mayo se dio un giro importante en el caso cuando el Ejecutivo reveló que tanto el presidente Pedro Sánchez como la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido espiados. En el caso de Sánchez, Pegasus logró hacerse con 2,6 gigas y 130 megas de datos, respectivamente. Sánchez se convertía así en el primer líder internacional oficialmente espiado, unido a las sospechas que hay sobre las invasiones contra Emmanuel Macron, Boris Johnson o el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Robles, también afectada

A esto habría que añadir 9 megas de datos pertenecientes a Robles. El Gobierno en ningún momento ha querido pronunciarse sobre quién había efectuado ese espionaje, y la propia Esteban dejó caer en su comparecencia que nunca se llegaría a saber a ciencia cierta. El papel de Robles a nivel de inteligencia nacional es decisivo.

A nivel nacional, cuando se produjo el espionaje -mayo y junio- la agenda estaba marcada por un tema sobre los demás: los indultos a los dirigentes independentistas condenados en el marco del procés. La concesión de los mismos se hizo oficial el 22 de junio, coincidiendo con las fechas del espionaje, aunque ya se había anunciado días antes. Precisamente los secesionistas han puesto en duda esa infección de los móviles y lo han calificado como una "cortina de humo" para tapar las partes que les afectaban a ellos.

Pero lo que es más importante: en el momento del espionaje las relaciones con Marruecos estaban en su peor momento. Y es que el 17 y 18 de mayo llegaron a las costas de Ceuta 6.000 migrantes como respuesta marroquí al ingreso en un hospital español y bajo identidad falsa del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Estos hechos, por ejemplo, acabaron con la destitución de la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya -cuyo teléfono también fue invadido-, y no ha sido hasta hace unas pocas semanas cuando el Gobierno dio por cerrada la tirantez con Rabat con el reconocimiento de su plan para el Sáhara Occidental.

Marlaska es el tercer afectado

Por otro lado, el CNI ha encontrado rastros de programa Pegasus en el teléfono móvil del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En su caso, acabaron afectados 6,3 gigas de datos y 400 megas entre el 7 y el 26 de junio. Marlaska es el tercer miembro del Gobierno que sufre los ataques del programa espía israelí, pero él asegura desconocer este frente. Las fechas que se manejan sobre esta incursión también es mayo de 2021, en plena crisis con Marruecos.

Planas, un intento fallido

Además, se habrían dado también intentos de acceder al teléfono móvil del titular de Agricultura, Luis Planas, aunque sin conseguirlo. No hay constancia de que haya habido más intenciones con otros miembros del Gobierno. El papel de Planas es relevante en tanto en cuanto la política agraria es capital en las relaciones con terceros países.

Cambios en el CNI para calmar a ERC

La destitución de Paz Esteban podría ser el final de la historia, al menos de puertas hacia fuera. Será sustituida por la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, de la máxima confianza de Robles que ha negado que este decisión sea impuesta por Moncloa. Además, la titular de Defensa se ha mostrado a favor de desclasificar los documentos del CNI sobre el espionaje a independentistas.

"En lo que a mi respecta, ya que es una decisión que tendrá que tomar el Gobierno si lo pide algún juez, yo estaría encantada porque los ciudadanos tienen derecho a saber", ha precisado. Es más, ha mostrado su esperanza de que "algún día se desclasifique" para que los españoles "sepan de verdad cómo se actúa con arreglo a la legalidad". Robles sostiene que lo único que siente es tener que guardar el deber de confidencialidad en la parte que ella sabe porque hay muchas cosas que desconoce, ya que son aspectos técnicos y no le corresponden saberlo. Y sentenció: "En España no se espía a nadie por sus ideas políticas".

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