El Gobierno lamenta la lentitud en Bruselas y ya descarta prácticamente poder limitar el precio del gas antes de mayo

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen se reúnen en el Palacio de la Moncloa
Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen en el Palacio de la Moncloa en una imagen de archivo.
Europa Press
Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen se reúnen en el Palacio de la Moncloa

La negociación con la Comisión Europea para poner un límite de 30 euros MWh al precio del gas se le está haciendo muy cuesta arriba al Gobierno. Un mes después de que el 25 de marzo España y Portugal lograran arrancar en la UE un acuerdo para que así fuera, Madrid espera con pocas esperanzas que los comisarios europeos tomen una decisión en su reunión del miércoles que viene, lo que permitiría aplicar antes de mayo una limitación que arrastraría una reducción "muy significativa" del precio de la luz. A pesar de insistir en la "solidez" de la propuesta que hizo junto con Portugal, el Ejecutivo admite que la presión que siguen haciendo en contra Alemania y Países Bajos, unida a la de las compañías eléctricas, está haciendo mella en la toma de la decisión.

Según apuntan fuentes del Gobierno, el problema en estos momentos está en la lentitud con la que cree que se está estudiando en Bruselas la propuesta luso-española, ya que insisten en que la "particularidad ibérica", de sus mercados energéticos, fue puesta "negro sobre blanco" en las conclusiones del Consejo Europeo de marzo. Esas conclusiones fueron que la Comisión negociaría con España y Portugal poner un límite específico al precio del gas tras reconocer sus circunstancias específicas que hacían que los elevados precios de gas -disparados por la guerra en Ucrania que duraba ya un mes- les repercutiera de forma injusta es algo que en el Gobierno se considera que "va a misa".

Otra cosa, reconocen las fuentes, son unos tiempos que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya está viendo que no serán tan cortos como aseguró hace un mes la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Ahora se ve que el trabajo técnico está llevando mucho más tiempo del previsto, que hace evaporarse prácticamente la esperanza de tener luz verde para limitar el precio del gas antes de que termine abril.

Treinta días después del acuerdo "histórico" del Consejo Europeo de marzo, el balance de aquello es que todavía no hay luz verde a fijar un límite que no se sabe si será de 30 euros MWh como quieren Madrid y Lisboa, que se topan con los países del norte de la UE y, en España, con las empresas eléctricas

El acuerdo de aquella cumbre de la UE fue un mal menor, puesto que el Gobierno realmente esperaba salir de la reunión con el visto bueno para bajar el precio de gas al día siguiente o al menos "en abril", tal y como días antes de la cumbre pronosticó en una entrevista la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. En su lugar, y en medio de muchas dificultades para cerrar un acuerdo, el Ejecutivo tuvo que pactar que la Comisión debería evaluarlo antes y autorizarlo, en un proceso que Bruselas se comprometió a que sería "urgente". 

Días después ya empezó a alejarse el objetivo, con Ribera augurando que no sería antes de "tres o cuatro semanas", lo que, según apunta ahora el Gobierno, cuadraría con que la decisión llegara el próximo miércoles, 27 de abril. La "realidad", sin embargo, empieza a imponerse en Moncloa, donde hay poca confianza de que así sea. 

De momento, ni el Gobierno ni la Comisión comentan el estado de las negociaciones que tienen como base la propuesta conjunta de Madrid y Lisboa para limitar el precio del gas que se utiliza para generar electricidad a 30 euros MWh -con lo que el Gobierno calculaba que el precio de la luz podría quedar en unos 120 euros-, hasta el próximo diciembre y con dos mecanismos con los que el Gobierno dice garantizar que no se alterará la competencia en el mercado energético europeo. 

Por una parte, una compensación por el coste real del gas que pagan las eléctricas que lo convierten en electricidad en las centrales de ciclo combinado que se hará repartiendo la diferencia con el límite entre el resto de energías empleadas para producir luz. Por otra, se propuso un sistema de doble precio, de modo que el gas que pasa de la península a Francia no tuviera el precio limitado.

Con este mecanismo, el Gobierno defiende que se conseguirá desacoplar el precio del gas del resto de la energía en el actual sistema marginalista, en el que el gas -el más caro- marca el precio de todas las energías que entran 24 veces cada día para generar la electricidad que necesita el país. Según argumenta, aunque habrá que compensar a los productores de luz con la energía generada a partir del gas con un mecanismo que terminará repercutiendo en los consumidores, este coste siempre será muy inferior a tener que pagar toda la energía al alto precio del gas.

Alemania y Países Bajos

Sin embargo, esto no ha logrado convencer a Alemania y Países Bajos, los países que más se opusieron al acuerdo europeo y que han seguido trabajando entre bambalinas hasta diluir el respaldo político que la Comisión dio hace un mes a la urgencia de España y Portugal para limitar el precio del gas.

Esgrimen otro argumento de fondo, el que pone en cuestión el mismo sistema energético español, porque casi la mitad de los hogares siguen contratando con el mercado regulado, en el que deberían quedar solo los consumidores vulnerables después de un proceso de liberalización en el que el resto de la UE ha recorrido ya un cambio más largo.

El 'plan sin fisuras' de España y Portugal también se ha topado con la oposición de las empresas eléctricas, con buenos terminales en Bruselas y principales productoras también de energías renovables que, con los precios disparados del gas, han incrementado todavía más el suyo.

Las eléctricas, en contra

Iberdrola y Endesa han alertado en contra de lo que consideran una "intervención" que entraña "riesgo regulatorio" y que se ampara en una "singularidad ibérica" que fue celebrada por el Gobierno pero que estas empresas ven contraria a hacer "más Europa". 

"Es una solución ingeniosa en el corto plazo, pero mi reflexión, en este caso, es que ante algo que está ocurriendo en el sistema energético europeo, hemos decidido salirnos del euro y volver a la peseta. Y yo soy de los que piensa que en el euro vivimos mejor que en la peseta", afirmaba a principios de abril el consejero delegado de Endesa, José Bogas. Por su parte, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez-Galán, rechazaba el límite al precio del gas por considerarlo un "elemento diferencial" que podría abrir la puerta a intervenir otros mercados. "Mañana será el cemento, pasado el acero y luego serán los astilleros. Si decimos que España es diferente energéticamente porque tenemos más renovables, Francia, que tiene más nucleares, ¿no es diferente?; y Polonia, que tiene más carbón, ¿no es diferente?".

Ribera no tardó en reaccionar al intento de 'placaje' de las eléctricas a las negociaciones en Bruselas criticando su deseo de que la negociación con la Comisión "descarrile".  "Para las empresas, cuanto más alto esté el precio del gas, más ganancias se aseguran. Es normal que pretendan que el precio sea lo más alto posible, pero eso dejaría sin efecto el acuerdo político y la voluntad de trabajar por el interés de los consumidores domésticos e industriales. Es un momento para que todos arrimemos el hombro y se reduzcan los beneficios durante un tiempo", dijo la vicepresidenta tercera. 

En el más puro plano político, el PP advierte de que limitar el precio del gas es una solución "irregular", puesto que es "excepcional", que afecta solo al mercado regulado de la energía, que engloba "al 25% de los contratos y al 40% de la energía", al mismo tiempo que reprocha al Ejecutivo el secretismo con el que llevó el envío a Bruselas de una propuesta sobre una asunto tan importante y de la que se enteró por la prensa portuguesa.

Llegar a mayo

Mientras pasan las semanas sin que Bruselas dé luz verde a un límite del precio del gas, hay un último factor que juega en su contra, porque resta urgencia a esta cuestión. Después de los récords de la luz a principios de marzo -el día 8 de ese mes superó los 500 euros MWh de media diaria-, el tiempo soleado y los días de vuelto han incrementado todavía más la participación de las energías renovables en la composición de la energía necesaria para generar electricidad, en la que muchos no ha sido necesario recurrir al gas natural. Eso ha llevado a que la luz costara menos de 10 euros a algunas horas y que por primera vez desde hace meses la media diaria haya bajado de 100 en algunas jornadas.

Por otra parte, y a pesar de su compromiso por parte de la Comisión de examinar "sin dilación"  la propuesta de España y Portugal, el proceso se ha situado a las puertas de mayo. A mitad de este mes es cuando la Comisión ya tenía previsto revisar el funcionamiento del mercado energético en toda la UE, que permite pagar toda la energía al precio de la más cara, en base al informe del regulador europeo (ACER).

Mostrar comentarios

Códigos Descuento