Rusia acepta que Ucrania entre en la UE como país neutral pero exige controlar el Donbás y Crimea

El equipo negociador de Ucrania, en la reunión en Estambul.
El equipo negociador de Ucrania, en la reunión en Estambul.
EFE
El equipo negociador de Ucrania, en la reunión en Estambul.
ATLAS

Todas las guerras acaban con la firma de un acuerdo y la invasión rusa de Ucrania ha entrado este martes en una nueva fase. El pacto para que al menos se dé un alto el fuego parece más cerca después de que se retomasen las conversaciones presenciales entre las partes en Estambul. Turquía quiere ser el lugar en el que se refrende el final de las hostilidades y se refuerce una vía diplomática que hasta ahora había dado pocos frutos. Al menos, ahora se ve un halo de luz al final del túnel, casi cinco semanas después de que Vladimir Putin lanzara su ofensiva.

El elemento de mayor cercanía entre las partes es el de la neutralidad de Ucrania respecto a la OTAN. Esta ha sido en todo momento la principal demanda de Putin para frenar su invasión y desde hace días el Gobierno de Volodimir Zelenski ya la había asumido. Ahora la refrenda: Ucrania está dispuesta a no entrar a formar parte de la Alianza Atlántica siempre y cuando se garantice la seguridad del país. Estamos dispuestos a renunciar a acceder a la OTAN si logramos establecer una mesa con ocho países extranjeros que nos garanticen nuestra seguridad. Estos países podrían ser Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Canadá, Polonia, Israel y Turquía", expresó en este sentido el negociador ucraniano, Mijail Polodiak.

Al fin y al cabo, lo que busca Kiev es que la OTAN 'cuide' de Ucrania desde la distancia para así aplacar los movimientos del Kremlin. Por eso la delegación ucraniana se ha apresurado a pedir una fórmula similar al Artículo 5 del Tratado de la Alianza, que consiste en la asistencia militar directa en caso de agresión contra uno de los miembros. Sin ir más lejos, ese precepto ha sido calificado como "sagrado" por parte del presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Según explica el diario Financial Times, Moscú ha accedido a sacar de la ecuación a la Unión Europea. El Kremlin aceptaría que Ucrania entrase a formar parte del bloque comunitario siempre y cuando lo hiciera precisamente con un estatus de país neutral, como el que tienen sobre el papel otros Estados miembros como Austria, Finlandia o Suecia. En todo caso, esto tiene cierta trampa porque llegado el caso Kiev estaría sujeta a la cláusula de asistencia mutua que se recoge en los Tratados de la UE que eso sí, al contrario que con la OTAN, no se refiere a la asistencia de tipo militar.

Dónde no cede Putin: Rusia quiere controlar el Donbás y Crimea

Aunque Rusia haya cedido en parte de sus pretensiones y ya no hable de "desnacificación" de Ucrania -que supondría sobre el papel la protección del idioma ruso por parte de Kiev-, Putin no está dispuesto a renunciar al control sobre Crimea, anexionada ilegalmente por Rusia en 2014, ni del Donbás, una región en la que, según el Kremlin se van a centrar ahora sus maniobras militares. El Donbás está parcialmente ocupado ya por Moscú y Ucrania apuesta por una solución a largo plazo, puesto que tampoco quiere renunciar a la zona.

"Proponemos establecer un periodo de 15 años en los que poder discutir el estatus de Crimea y las regiones de Donetsk y Lugansk. Durante este periodo nos comprometemos a no realizar ninguna actividad militar en contra de estos lugares, y aceptamos que estén bajo ocupación rusa mientras dure este proceso", explicó Polodiak. En cambio, esta idea todavía no ha tenido respuesta por parte de la delegación rusa. Sobre la desmilitarización ucraniana, el régimen de Putin también ha dado pasos hacia atrás, aunque se entiende que da por satisfecha esta petición con la no entrada de Ucrania en la OTAN.

Rusia, además, se ha comprometido a "reducir drásticamente" sus operaciones militares contra la capital de Ucrania, Kiev, y la ciudad de Chernígov, aunque posteriormente matizaron que esto "no significa un alto el fuego". Así, Moscú espera que Ucrania mejore su disposición para continuar con las negociaciones, que no seguirán este miércoles pese a que la intención inicial era mantenerlas en los próximos días. "Partimos de la base de que las decisiones clave serán adoptadas en Kiev y que se crearán las condiciones para un mayor trabajo formal", expresó la delegación rusa.

Kiev, en cambio, insiste en que cualquier acuerdo entre las partes tendrá que ser confirmado por parte de la ciudadanía en un referéndum para después llevarlo al Parlamento. "Debemos lograr el apoyo de la sociedad para que el acuerdo realmente sea creado", avisó Polodiak, que también mostró la disposición ucraniana a ser "un Estado no nuclearizado, algo que ya se dijo en la declaración de soberanía adoptada el 16 de julio de 1990".

Con todo, que los árboles no impidan ver el bosque: la guerra no ha parado, y se han dado ataques rusos en la localidad de Rivne, contra un depósito de combustible, y en Mikolaiv, donde las autoridades ucranianas contabilizaron hasta nueve muertos. Además, Mariúpol sigue siendo la ciudad peor parada de la guerra. Allí alrededor de 160.000 personas seguirían atrapadas sin disponer de servicios básicos, como agua corriente, luz o calefacción.

Según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas (OHCHR), desde el inicio de la guerra han perdido la vida 1.179 personas, entre ellas 15 chicas, 34 chicos y al menos 54 niños, y de los que 229 son hombres y 171 son mujeres. Además, 1.824 personas han resultado heridas, aunque la propia ONU reconoce que estas cifras podrían ser mucho mayores, y cifra en más de 3,9 millones los refugiados que han abandonado Ucrania desde que Rusia lanzó su ofensiva militar el pasado 24 de febrero.

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