Putin apunta al mar Negro: las tropas rusas preparan el desembarco en Odesa para bloquear a Ucrania su acceso al mar

Un hombre camina frente al puente bombardeado en Irpin, a 2 de marzo de 2022.
Un hombre camina frente al puente bombardeado en Irpin.
Diego Herrera / Europa Press
Vehículos militares rusos de camino a Odesa.
Europa Press

Ocho días después, las imágenes que llegan de Ucrania siguen rememorando los tiempos más oscuros del continente. Desde que el pasado jueves Rusia Invadiera su país vecino, los bombardeos, incursiones militares y combates urbanos se han convertido en el paisaje habitual de la región. Durante la madrugada de este jueves se han vuelto a producir intensos bombardeos en la ciudad de Kiev y Járkov, al mismo tiempo que el avance en el sur del país de las tropas rusas es imparable, donde ya habrían tomado la ciudad de Jersón y podrían preparar el desembarco en Odesa.

Con el objetivo de aislar a Ucrania de su acceso al mar, los asedios a varias localidades de la costa han sido intensos en los últimos días. El más importante se ha producido en la ciudad de Jersón, que tiene una situación estratégica en el río Dnieper y desde donde la información sobre el control real de la ciudad era contradictoria hasta ahora. No ha sido hasta este jueves cuando el alcalde de la ciudad, Igor Kolijaiev, ha confirmado las conversaciones con las tropas rusas en el edificio del Ayuntamiento, aunque ha negado que sean negociaciones y se resiste a reconocer que la ciudad esté bajo control de Rusia.

"No les hice promesas. No puedo prometer que solo estoy interesado en la viabilidad normal de nuestra ciudad. Simplemente pedí no disparar a la gente. No tenemos fuerzas armadas ucranianas en la ciudad, solo civiles y personas que quieren vivir aquí", ha dicho en su perfil oficial de Facebook.

Según estas conversaciones, el Ejército ruso habría pedido que los ciudadanos solo se movieran durante el día en coche para realizar compras esenciales, como comida o medicinas, y que se extenderá un toque de queda "estricto" entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana.

Otra ciudad del sureste de Ucrania que está bajo un intenso asedio es Mariupol, que pertenece a las regiones separatistas del Donbás, zona en guerra contra el Estado Ucraniano desde 2014. Su alcalde, Vadim Boichenko, ha confirmado que la población ha pasado la noche de este miércoles sin suministro de agua, calefacción y electricidad, debido a los daño que causados por los bombardeos rusos. Este miércoles más de 120 personas resultaron heridas en esta ciudad tras uno de estos ataques. Asimismo, Putin anunció que Rusia pagará 5 millones de rublos (unos 40.000 euros) a las familias de los soldados rusos fallecidos y tres millones de rublos a aquellos que han resultado heridos durante la invasión.

Mientras tanto, Odesa (en el otro extremo de la costa ucraniana del mar Negro) se prepara para una invasión de la ciudad al haber tomado posición varios buques frente a sus playas. Este miércoles, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, reemplazó al gobernador de esta ciudad, poniendo al frente a Maxim Marchenko un coronel de una unidad ultranacionalista que participó en los combates en el este de Ucrania en 2014 y que Amnistía Internacional llegó a acusar de abusos.

Pese a todo, Ucrania desmiente todo tipo de avance ruso y afirma que "las fuerzas de ocupación" han fracasado en casi todos los lugares en los que avanzaban, optando por bombardear durante la noche zonas residenciales en las grandes ciudades del país. Aseguran también que "el enemigo no logró el objetivo principal de capturar Mariupol", mientras reconocen que el Ejército ruso estaría llevando a cabo operaciones ofensivas en Kozarovichi, Vishhorod, Fastiv y Obujiv.

Zelenski ha afirmado que Rusia se ha visto obligada "a cambiar de táctica" y ha considerado que "los ataques con misiles y bombas" en las ciudades del país son "una confesión" de que los efectivos rusos "no han logrado hacer nada significativo" tras una semana de conflicto. "El enemigo no tiene éxito en ninguna de las direcciones estratégicas", ha continuado, antes de señalar que las tropas rusas están "deprimidas" y "condenadas" y poner en valor que las ciudades ucranianas bajo asedio.

En este sentido, Zelenski ha acusado a Rusia de ir a Ucrania a "destruir sus ciudades, destruir a su gente, arrebatarles todo lo que les es querido". "No hay arma que no usarías contra nosotros, contra los ciudadanos libres de Ucrania. Y ahora decís a vuestros propagandistas que vais a enviar las llamadas columnas humanitarias a Ucrania", ha afeado. Además, ha vuelto a pedir una zona de exclusión aérea para Rusia, y ha llamado a todos los países a sumarse, porque, de lo contrario, dijo, "la sangre de los ucranianos estará en sus manos". Y avisó de que "si Ucrania desparece", Letonia, Lituania y Estonia "serán los siguientes".

Siguen los bombardeos en Kiev y Járkov

Un edificio gubernamental tras ser bombardeado en el centro de Járkov. (ATLAS)

Un días más, las alarmas han vuelto a sonar en Kiev. Al menos cuatro explosiones se han producido en la noche de este miércoles, dos de ellas cerca de la estación de metro de Narodiv, a escasos cinco kilómetros de la icónica plaza Maidán y muy cerca de los edificios gubernamentales ucranianos.

Además, en la segunda ciudad más grande de Ucrania, Járkov, los ataques militares han afectado a tres escuelas y a la catedral, según el diario 'Kiev Independent'.  En esta misma región, pero en la ciudad de Izum, un ataque aéreo con misiles por parte de un avión ruso en un edificio residencial han provocado la muerte de ocho personas, entre ellas dos niños.

Además, el avance por uno de los flancos por los que Rusia está lanzando su ofensiva ha avanzado considerablemente esta madrugada dirección Kiev. Los militares rusos que entraron por la región de Sumy están ya ha escasos kilómetros de la capital, para asediar la ciudad por el este y apoyar la columna de tropas rusas que llega por el norte. El convoy ruso de más de 60 kilómetros de largo que penetró en el país este martes continúa, sin embargo, con problemas para llegar a Kiev, al encontrarse con numerosos problemas logísticos en su camino.

Nuevas negociaciones entre Rusia y Ucrania

Mientras en el terreno militar nada parece haber cambiado desde el pasado jueves, en el ámbito diplomático las conversaciones entre ambos países siguen adelante. Tras una primera ronda de contactos fallida el pasado lunes, este miércoles estaba previsto que las delegaciones de ambas partes se volvieran a reunir en Bielorrusia.

Cuando todo parecía atado y la delegación rusa se encontraba en el lugar de la reunión, Ucrania comunicó que por problemas de logística no podría llegar el miércoles, por lo que se ha pospuesto a este jueves la reunión.

Sorprendentemente, las negociaciones se realizan mientras los bombardeos se siguen produciendo, lo que hace todavía más difícil un entendimiento mutuo para frenar el conflicto. Las posiciones de ambas partes siguen muy distanciadas, lo que hace presagiar que el conflicto permanezca un tiempo más. 

Un asunto que sí podría abordarse es la cuestión humanitaria, donde un alto el fuego para la creación de corredores humanitarios es más necesario que nunca. En escasos siete días han escapado de Ucrania más de un millón de personas, y ACNUR estima que podrían ser más de cuatro millones de refugiados los que lleguen a otros países europeos de la región. De confirmarse este pronostico, estaríamos hablando del mayor éxodo de refugiados en Europa desde hace 75 años.

Imagen de los refugiados intentando cruzar a Polonia. (ATLAS/EFE)

En cuanto a los fallecidos, El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha elevado a 227 el balance provisional de civiles fallecidos en la guerra, aunque advierte que la cifra real sería "mucho mayor". Las autoridades ucranianas elevan esta cifra a más de 2.000 personas.

 La crisis humanitaria es ya una realidad en el Viejo Continente; y la guerra sigue cumpliendo días ante la expectante mirada del resto del planeta.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento