Con temario de consenso, educando en positivo... así debería ser el curso obligado para todos los dueños de perros

  • '20minutos' ha contactado con cuatro educadores caninos profesionales para recabar su opinión al respecto.
Perro en la playa.
Perro en la playa.
EFE/ARCHIVO

El Consejo de Ministros dio luz verde el viernes al anteproyecto de ley de protección y bienestar animal, con meses de retraso tras superar las reticencias del Ministerio de Agricultura. La nueva norma, que podría entrar en vigor a lo largo de 2022, establece que todos los propietarios de perros tendrán que hacer un curso, salvo en el caso de los perros de caza, pastoreo o guarda de ganado. 

 En España hay casi siete millones de perros. Y esos son solo de los que se tiene constancia, porque son muchos más en realidad teniendo en cuenta que aún abundan los perros que no tienen chip y no pisan nunca, o apenas, un veterinario. Es decir, que es una medida que potencialmente afecta a varios millones de españoles.  Es lógico, por tanto, que el anuncio haya despertado gran interés, pero poco se sabe aún sobre esta formación obligada.

Aún se desconoce si será presencial o virtual, qué duración tendrá, cuál será su contenido, quiénes lo impartirán o están asesorando en su elaboración. 20minutos ha contactado con cuatro educadores caninos profesionales de dilatada experiencia y reconocido prestigio, para recabar su opinión sobre como debería ser este futuro peaje para tener perro.   

¿Sí o no a un curso obligatorio para propietarios de perros?

Todos coinciden en la conveniencia de que los propietarios hagan un curso básico. "Antes de acoger un perro, sería adecuado que nos preparásemos para ello. Por suerte cada vez nos llega más gente que quiere sesiones preparatorias antes de que el animal llegue a su casa, algo impensable hace tiempo", cuenta Enrique Solís, director de LealCan. "Me parece fenomenal, en otros países los propietarios acuden de forma habitual a una escuela canina aunque hayan tenido perro toda la vida, porque siempre hay cosas nuevas que aprender", apunta Ana Barbé, directora de la escuela canina Educando Perros y del club de Agility de Pinto, Madrid. 

Segundo consenso unánime por parte de estos profesionales: los perros de caza, pastoreo y guarda de ganado no deberían estar exentos de la obligación de hacer esta formación. "Es absurdo, es como si solo obligan a sacarse el carnet a los conductores que circulan por ciudades", sostiene Pablo Mielgo, adiestrador educador canino y fundador de Mascotas Urbanas.

"La excepción es un error. Tener un perro debería implicar tener esos conocimientos básicos", apunta también resumiendo el sentir de todos los entrevistados Sonia Losada, profesora en activo del curso profesional de Educación canina y Adiestramiento de l’Escola d’oficis de Catalunya y conocida como Xila's Training.

¿Cómo debería ser ese curso?

Sonia Losada afirma que en primer lugar debería tener "un temario de consenso", buscando el asesoramiento de distintos profesionales que se apoyen en los últimos estudios e investigaciones y en la educación en positivo, respetuosa con los animales. "Imagina que el curso lo da una persona que sigue anclada en dominancias, para eso mejor no dar nada". 

Losada se teme, tras comprobar que el artículo 38 del anteproyecto abre la puerta a que los profesionales empleen collares eléctricos, impulsos, de castigo o de ahogo, que la ley "vaya por el ramo duro y desactualizado" de su gremio. "Deberían demostrar que esta ley es transparente, sin opacidades, contar qué personas les asesoran", insiste.

"Deberían demostrar que esta ley es transparente, sin opacidades, contar qué personas les asesoran"
​Sonia Losada, Xila's Training

Enrique Solís afirma que lo ideal es la formación presencial y debería estar encaminado a enseñar a la gente a convivir con el perro y sus necesidades básicas "para evitar que se creen problemas de comportamiento". Solís habla de conocer bien sus cuidados; entrenamiento en educación canina en positivo; cómo cubrir su parte social y estimularle. "Lo de menos es que el perro se eche o se siente", explica. 

Igual opina Ana Barbé: "no es tanto que un perro te haga un sentado perfecto siempre que se lo pidas, como lograr una buena convivencia en sociedad". Para esta profesional, los contenidos mínimos se podrían resumir en unas cuatro clases en las que lo más importante es que los dueños "sepan qué es un perro, sus necesidades fundamentales, un poco de psicología canina, de cómo aprenden los perros y buenos hábitos diarios".

"No es tanto que un perro te haga un sentado perfecto, como lograr una buena convivencia en sociedad"
​Ana Barbé, Educando Perros

En cuanto a quién debería impartir el curso, Solís no duda al señalar que deberían ser "empresas de educación canina reconocidas". Tal vez también veterinarios para la parte de los cuidados.  Además, cree preferible que la formación sea presencial.

Para Barbé también es básico definir quienes impartirán el curso, "en nuestra profesión hay mucho intrusismo, también demasiada gente que da un curso de cinco días y ya se cree educador canino. Es importante regular bien quién dará esos cursos para que tengan cierta solvencia". 

Preguntado por la duración idónea, el director de LealCan explica que "las personas que contactan con nosotros suelen hacer entre 5 y 10 sesiones de trabajo con un cachorro y antes una sesión preparatoria previa. Y si adoptan un perro adulto son entre 15 o 20 sesiones de trabajo presenciales. Hacer un curso de un solo día ya es algo, pero va a ser insuficiente".

"Ese curso lo deberían impartir empresas de educación canina reconocidas"
​Enrique Solís, LealCan

Pablo Mielgo propone un curso con cinco partes, las cuatro primeras impartidas por un profesional de la conducta canina y la última por un veterinario y un peluquero canino. Esta es su propuesta: necesidades de un perro, contando su origen, características, socialización y habituación a la sociedad; procesos de aprendizaje, recogiendo condicionamiento y asociación y moldeamiento; lenguaje corporal: señales de comunicación canina y lenguaje corporal humano respetuoso; comunicación básica, incluyendo ejercicios básicos para convivencia en sociedad y cuidados sanitarios (vacunas, desparasitaciones, revisiones regulares) e higiene.

Losada recalca la importancia, además de tener "unas nociones mínimas de las necesidades reales del perro que van más allá de comida, agua y paseos para hacer pipi y caca", conocer bien cómo se comunica, "reconocer si el perro está asustado, estresado, si está haciendo una señal de calma...".  El adiestramiento no lo considera necesario, "aunque se podría incluir una educación básica amigable porque es genial; el perro se lo pasa bien y creas vínculo".

"Podría ser virtual, sin problema, apoyándolo en vídeos", opina Sonia Losada, que también vería bien hacer un pequeño examen. En cuanto a la duración, apunta a unas diez horas, que se podrían hacer a lo largo de pequeñas clases de diez o quince minutos.  

"Si esto sale, tiene que poder pagarlo cualquiera que quiera tener perro"
Pablo Mielgo, Mascotas Urbanas

"Hay que frenar el abandono con un curso así. Habrá gente a la que si les explicas lo que implica tener perro va a decir "¡Qué marrón de 15 años, paso!". No es obligatorio tener perro, lo que no se puede hacer es abandonarlo", concluye Sonia. 

Mielgo apunta cargado de sentido común que, "si esto sale, tiene que poder pagarlo cualquiera que quiera tener perro; supongo que darlo de forma presencial no será barato, pero siempre se puede buscar la manera de hacerlo asequible".

Mucho hay que facilitar el acceso a esta formación para evitar que, como recuerda Losada, "muchos no la hagan, igual que ahora no ponen el chip o no se sacan la licencia para tener perros potencialmente peligrosos, aunque sea obligatorio".

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