Kanye West acusa a Kim Kardashian de acusarlo a él de ponerle precio a su cabeza, robarle unos mangas y drogarse

Kim Kardashian y Kanye West, en la fiesta de Vanity Fair tras la ceremonia de los Oscar de 2020, en Beverly Hills, California (EE UU).
Kim Kardashian y Kanye West, en los Oscar de 2020.
RINGO CHIU / EFE

Esto no podía acabar bien. Al fin y al cabo estábamos hablando de Kim Kardashian y, sobre todo, de Ye, antes conocido como Kanye West. Desde que anunciasen su divorcio la situación se ha ido crispando más y más y ha llegado a un punto de no retorno: las acusaciones del rapero a su exesposa de haberlo acusado a él de haberle puesto precio a su cabeza y de haberse drogado. Una rocambolesca historia que, sin embargo, no sorprende tanto por ser ellos quienes son.

El rifirrafe entre ambos lleva varios días tensionándose y, a pesar de que la empresaria había dicho en su momento que la separación se desarrollaría de la forma más cordial posible, nada más lejos de la realidad. Todo empezó con Kanye afirmando que Kimberly había secuestrado a su hija Chicago el día de su cumpleaños no dejándole acudir a su fiesta y más tarde criticando a su exesposa por permitir a su primogénita, North, usar TikTok, cuando él no lo aprueba. 

La solución de Kim fue hartarse de las tonterías de su exmarido. Finalmente no pudo quedarse callada y con unas pocas palabras explicó qué estaba ocurriendo en su familia. "La necesidad continuada de Kanye de atacarme en entrevistas y en redes sociales oculta una realidad mucho más dolorosa que cualquier TikTok en el que North pueda aparecer", comenzó diciendo la empresaria.

"Como madre y principal cuidadora de nuestros hijos, estoy haciendo todo lo posible para proteger a nuestra hija y, al mismo tiempo, permitir que expresar su creatividad en los nuevos medios a su alcance y que ella quiera, siempre bajo la supervisión de un adulto. Esto la hace feliz", aseguró Kim.

Sin embargo Kanye, en varias publicaciones ya eliminadas, ha acusado este fin de semana a Kim de acusarlo a él de delitos muy graves, sin que la mencionada Kim Kardashian haya en ningún momento dicho absolutamente nada de lo que Kanye asegura que ha dicho. Según el músico, su exesposa estaba consiguiendo mantener alejados de él a sus cuatro hijos bajo la idea de que él estaba drogado cuando fue a la fiesta de cumpleaños de Chicago. "A ver si me aclaro: ¿Yo le suplico que me permita acudir a la fiesta de cumpleaños de mi hija mayor y ella va y me acusa de consumir drogas?", afirmó en una de ellas.

Luego, sus declaraciones han ido a más. En otro post que ya ha borrado, explicaba que Kim Kardashian creía que él le había robado y que debería ir a la cárcel. "¿Y luego voy a jugar con mi hijo y a recoger mis novelas gráficas de Akira y me acusa de robar? No, estas cosas pueden hacer que alguien acabe entre rejas. Y ella está jugando con la vida de hombres negros. Y en el clima actual, o se van de rositas o les encierran. Y yo no pienso seguir jugando así con mis hijos negros", se ha quejado de una extraña forma Ye.

Para ya acabar de rematar el tema, a Kanye West no se le ha ocurrido otro final mejor que escribir: "Kim me ha acusado de ponerle precio a su cabeza". Ya para terminar con el cabreo el músico ha decidido borrar de su Instagram el resto de las publicaciones, nuevas o antiguas en las que aparezcan su exmujer o sus hijos, pretendiendo dar así ejemplo. Ahora su Instagram es solo profesional.

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