Justin Timberlake, señalado de nuevo por el polémico 'show' con Janet Jackson en la Super Bowl

<strong>Atrevimiento millonario.</strong> Los segundos en los que el pecho de Janet Jackson estuvo al aire le van a costar a la cadena CBS 550.000 dólares, una multa fijada por el Gobierno de EEUU. El incidente ocurrió en el intermedio de la Superbowl de 2004, cuando Justin Timberlake le arrancó parte del vestido. El Gobierno propuso multar con un total de 3,6 millones de dólares a la CBS y televisiones afiliadas por emitir "programación indecente".
Janet Jackson y Justin Timberlake, en la Super Bowl de 2004.
REUTERS/Win McNamee/Files

Blanco, heterosexual, hombre... Y con talento. La vida de Justin Timberlake después de su espectáculo de la Super Bowl en 2004 no se vio afectada en absoluto y siguió dando conciertos y siendo una estrella. En cambio, para Janet Jackson, su pecho al descubierto supuso un infierno mediático. Ahora, un nuevo documental pretende ajustar cuentas con el pasado y poner en el punto de mira al artista como artífice de tan polémico incidente.

Después del aluvión de críticas que recibió por posicionarse a favor de su expareja Britney Spears en su juicio, recordándole los followers del movimiento #FreeBritney, cómo él fue gran parte del problema, Timberlake se enfrenta ahora a Malfunction: The Dressing Down of Janet Jackson, un extenso reportaje audiovisual producido por The New York Times y emitido por el canal estadounidense FX y que se centra en aquella actuación y cómo el artista arrancó parte del atuendo de la hermana de Michael Jackson exponiendo su pecho ante la mirada de millones de espectadores en todo el mundo.

En aquel momento, ambos se disculparon públicamente, pero mientras que Justin Timberlake volvió a actuar más tarde en la gala de los Grammy -donde incluso ganó a Mejor interpretación vocal pop, masculina- o cantó de nuevo en 2018 en el intermedio del evento deportivo, Janet Jackson perdió contratos millonarios y se le denegó la invitación que ya tenía pactada, precisamente, en los Grammy.

Tras salir al aire dicho documental son muchos quienes quieren hablar ahora para que no se ponga en duda qué ocurrió de verdad, lo cual deja al autor de Cry Me a River bastante mal parado, pues se llegó a aprovechar de sus privilegios sabiendo perfectamente lo que ocurriría: no fue un imprevisto.

Es lo que ha declarado Wayne Scot Lukas, el estilista que se encargó de vestir a Janet Jackson en declaraciones al portal Access Hollywood, para limpiar su nombre: "Era un trabajo por encargo. A mí me contrataron para hacer un trabajo e hice exactamente lo que me habían pedido. Si trabajo con un bailarín, tiene que poder bailar con su vestuario, y no se le puede caer bajo ningún concepto".

"Mi trabajo, por tanto, es usar broches y pasadores y velcro para que todo se mantenga en su lugar incluso si se le olvida encajar algo en un cambio rápido de vestuario. Mantengo al cien por cien mi historia de que hice exactamente lo que debía hacer, aquello para lo que me contrataron", ha comentado Scot Lukas, que además añade que un profesional como él, que cobraba 10.000 dólares, nunca podría cometer tamaño error y no ser despedido inmediatamente.

Por eso mismo siguió trabajando seis años más con Janet, mientras que a Justin Timberlake no le ha perdonado su traición ante los medios. "No hemos hablado desde que me echó la culpa. Bajó del escenario y dijo: 'Ha sido solo un pequeño fallo de vestuario. Todos queremos dar algo de lo que hablar'. Y cuando dijo eso [ante la prensa], yo pensé: 'Se acabó, adiós a nuestra amistad'. ¿Un fallo? ¿Perdona? Yo no cometo fallos", ha terminado.

Los medios, contra Justin

Pero eso no es todo, porque los mismos medios que hace más de una década se echaban las manos a la cabeza por lo que había hecho Janet Jackson, ahora rectifican y cargan contra Justin Timberlake a raíz del documental. Desde The Independent atacan que el cantante "abriese abrió el atuendo de Jackson y fingiese ignorancia después, huyendo de la escena, con su carrera intacta" y dejando a "Jackson, con su pecho identificado como una importante distracción de la incipiente guerra de Irak, arruinada".

Por su parte, desde el portal Slate, se insiste: "Entre Britney y Janet, Justin por fin se enfrenta a las controversias que solo tuvieron graves efectos en las relaciones públicas de las mujeres que lo rodeaban". "El nuevo ajuste de cuentas se siente como un exorcismo cultural, una oportunidad de usar a los hombres para purgarnos de los males que ahora representan para muchas. [...] Timberlake se ha convertido en el emblema perfecto de una era pasada que recompensaba a los chicos que eran como él, hasta que ha dejado de hacerlo", se puede leer.

Por último, la reseña de The Daily Beast es la más vehemente, asegurando que por fin sale a la luz "el comportamiento de mierda" de Justin Timberlake, mientras que pone a la sociedad de entonces no solo de testigos: "Mientras tanto, cantábamos juntos sus canciones idiotas como aturdidos cómplices".

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