Hungría, Eslovaquia, Polonia y República Checa piden dinero a la UE para construir vallas en sus fronteras

  • "Nunca hubo tanta presión en las fronteras de la UE", dijo el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
  • ​Los líderes alegan que no solo están protegiendo sus fronteras, sino también las de la Unión.
Viktor Orbán, a su llegada a la cumbre del Consejo Europeo.
Viktor Orbán, a su llegada a la cumbre del Consejo Europeo.
EFE

El debate sobre los muros en las fronteras exteriores de la UE sigue más candente que nunca y hay líderes que quieren presionar. De hecho, los jefes de Gobierno del Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaquia y la República Checa) se solidarizaron este martes con Varsovia por la crisis de migración en su frontera con Bielorrusia, y abogaron por que la Unión Europea financie vallas en las delimitaciones externas de su territorio. "Nunca hubo tanta presión en las fronteras de la UE", dijo el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, en rueda de prensa tras participar en una cumbre con sus homólogos del V4.

El jefe del Gobierno magiar volvió a arremeter contra Bruselas, como ya tantas veces en el pasado, al opinar que la UE "solo apoya lo que genera inmigración", como las ONG y diferentes programas de integración de refugiados. "Solo para las vallas no da dinero", declaró el líder ultranacionalista.

"La UE debería financiar al menos la mitad" de los gastos que le ha costado a Hungría levantar vallas en su frontera con Serbia en 2015. Su colega polaco, ultraconservador Mateusz Morawiecki, consideró que "la UE debería agradecer a Orbán el hecho de que defienda las fronteras desde hace años".

Al referirse a la crisis de inmigrantes en la frontera entre su país y Bielorrusia, el primer ministro de Polonia acusó a Minsk de "querer generar desintegración en la UE" al fomentar que miles de refugiados e inmigrantes, procedentes en su mayoría de Irak, Siria y Afganistán, intenten pasar de suelo bielorruso al territorio comunitario. "No solo defendemos nuestras fronteras sino también las de la UE", subrayó.

Por su parte, el primer ministro saliente de la República Checa, Andrej Babis, criticó como "ineficaz" la actual lucha contra el tráfico ilícito de personas en la UE, y vaticinó que "el problema" de la migración "no terminará nunca".

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