Comienza el juicio contra Ghislaine Maxwell, la mano derecha de Jeffrey Epstein

Jeffrey Epstein en 2006, y Ghislaine Maxwell en 2007.
Jeffrey Epstein en 2006, y Ghislaine Maxwell en 2007.
PALM BEACH SHERIFF'S DEPARTMENT - GHISLAINE MAXWELL / WIKIMEDIA COMMONS

El príncipe Andrés, duque de York, conocido como Andresito el cachondo cuando era joven y estaba en el Ejército. El exlíder de la Mayoría del Senado en Estados Unidos, George Mitchell. El exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson. Aquellas fotografías con Bill ClintonDonald Trump. Todos ellos tienen varios nombres en común: el más conocido por todos, claro, el de Jeffrey Epstein, el magnate financiero que se suicidó ahorcándose en prisión en agosto de 2019 acusado de ser un depredador sexual y condenado por tráfico de menores; también el de Virginia Giuffre, la mujer que fue víctima y que alzó la voz para hacer pública y denunciar la red de trata de blancas que se movía en las altas esferas de la sociedad mundial; y luego está el de otra mujer, que siempre estaba en la sombra y, sin embargo, era un eslabón fundamental en el organigrama de aquel infierno,- Ghislaine Maxwell, cuyo juicio comienza este lunes 29 de noviembre.

El ambiente está realmente caldeado, pues los abogados de la que fuera mano derecha del banquero consideran que el proceso está enturbiado debido a las informaciones que han salido hasta ahora y que hacen que el jurado esté predispuesto a considerar culpable a Maxwell de los seis delitos graves de los que fue acusada en julio de 2020, cuando fue detenida en el estado de New Hampshire. Entre estos están, claro, conspiración para reclutar a menores para participar en actividades sexuales ilegales, transporte de menores para participar en actos sexuales ilegales o doble perjurio. Ella se ha declarado inocente de absolutamente todo.

Ghislaine, a quien Epstein se refería en un artículo publicado en Vanity Fair en 2003 como "la principal de mis novias" y "mi mejor amiga", lleva desde hace 16 meses detenida en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Nueva York, esperando el juicio que comienza precisamente este lunes y en el que dirimirá su papel como intermediaria del multimillonario para encargarse de reclutar, arreglar y explotar a las chicas en las mansiones de Nueva York y Florida, conocida esta última como 'La Casa de los Horrores'.

En un principio, las acusaciones no contemplaban el más grave de los delitos, tráfico sexual, pero en marzo de este año una joven, cuya identidad no ha sido desvelada, aseguró que entre 2001 y 2004 fue convencida por Maxwell -ella acababa de cumplir 14 años- para darle masajes desnuda al empresario, que aprovechaba para violarla. Después, se podía leer en la acusación federal, Ghislaine y Jeffrey le pagaban por ello cientos de dólares en efectivo y la animaban a que reclutase a otras chicas de su edad para tal fin.

A todo ello hay que añadir que la detención de la hija de quien fuera el magnate de la prensa británica, Robert Maxwell, ha sido sin fianza, dado que la juez del caso, Alison Nathan, ha alegado las seis ocasiones en que la han pedido que la acusada tiene muchos medios para huir: tanto por los importantes contactos de su padre, como porque cuenta con hasta tres pasaportes. Ghislaine será juzgada en Manhattan y, si se confirma su culpabilidad, podría pasar alrededor de 80 años en la cárcel.

El juicio, aplazado por la aparición de nuevas evidencias y por la pandemia, comenzará finalmente dos años después del suicidio de Jeffrey Epstein. A lo largo de estas semanas la jueza ha estado interrogando a más de  200 posibles jurados y, finalmente, la lista se ha visto reducida a 50. Cuando dé inicio el juicio, entre ambas partes, fiscalía y defensa, así como el juez deberán acordar las 12 personas que formarán parte del jurado más otras seis suplentes.

Ghislaine, por su parte, ha roto su silencio para denunciar las condiciones de insalubridad en las que lleva viviendo año y medio en el Metropolitan Detention Center. "Siempre que voy al baño, que es una letrina, me visita amablemente una rata", ha dicho en declaraciones al periódico británico The Daily Mail, así como que había dejado de ducharse por las miradas de "los guardias, que me vigilan tan de cerca que me ven todo el tiempo". Además, se ha quejado de que su dieta alimenticia no ha sido decente y de que no ha podido descansar bien desde que ingresó debido a la luz fluorescente de la prisión.

Asimismo, ha añadido que ella misma se ha tenido que comprar y poner el tinte para que no se le noten las canas, así como la única ventaja concedida por la jueza es la de poder vestir su propia ropa y no el mono de rea usual de las acusadas, por lo que entiende que al lucir más cuidada tendrá más posibilidades de convencer al jurado de su inocencia. Este trato recibido, según sus abogados, es vejatorio e inhumano y les recuerda a lo que se hacía con el personaje de Hannibal Lecter en la película El silencio de los corderos. Por ello, Ghislaine ha alegado debilidad y que no se encuentra con fuerzas, por lo que podría eximirse de declarar.

Sea como fuere, el proceso hasta conocer el veredicto final puede alargarse hasta las seis semanas y se espera que al menos cuatro de las víctimas de Epstein y Maxwell acudan a declarar. Ellas tendrán que rememorar algunos de los episodios más dolorosos de sus vidas: entre ellos, por ejemplo, cómo Ghislaine Maxwell intentó normalizar sus abusos sexuales hablando abiertamente de sexo con ellas a pesar de que las víctimas eran menores de edad, desnudándose con ellas o incluso presenciando las violaciones que cometía su entonces pareja.

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