El silencio de José Ortega Cano

José Ortega Cano y Gloria Camilla en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid.
José Ortega Cano y Gloria Camilla en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid.
GTRES

Rocío Carrasco no quiere guerras, pero ya prepara la trinchera desde la que disparará y se pondrá a cubierto. En el nuevo documental En el nombre de Rocío pretende explicar los motivos por los que rompió relaciones con familiares y adosados. 

Uno de los más señalados, pero no el único, será José Ortega Cano, que fue marido de su madre y que ya se ha puesto en manos de su abogado, Enrique Trebolle, quien trata de censurar, a través de peticiones más o menos desoídas por la justicia, algunos de los movimientos de la protagonista. Carrasco obedece, cede y hasta participa de un acorralamiento impropio.

Mientras todo ocurre, José no planta cara ni coge el toro por los cuernos. Dice que no quiere hablar, pero la procesión va por dentro. El maestro está muy preocupado porque sabe, con total certeza, lo que contiene el documento que su hijastra entregó en los juzgados.

Se quedó pálido y hasta casi perdió el oremus al saber que aquello que debía ser secreto ya era confesión judicial y casi mediática. Un manuscrito de Rocío Jurado en el que no solo se habla de pasado, sino de presente y de un futuro que nunca llegó. Confesiones que de ser publicadas o reproducidas en su totalidad podrían alterar escenas que hasta la fecha parecían idílicas e imperturbables.

Tiran a dar sabiendo lo que la cantante nacida en Chipiona escribía entre lamentaciones. Y desaciertan en tensar tanto esa cuerda de esparto a punto de romperse quienes creen que esto es una guerra en la que debe haber ganadores y también vencidos.

Hay quien barrunta que más les valdría reunirse, conversar y reflexionar al calor de un buen brasero para terminar usando la máquina trituradora y que los documentos controvertidos fueran solo montañas de papel ilegible. Se avecina un final de otoño con demasiadas hojas caídas.

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