Entrevista | "Una campaña divulgativa contra el suicidio supondría reducir 1.000 muertes al año en España"

  • Pedro Martín-Barrajón es coordinador de la red nacional de psicólogos para la prevención del suicidio.
  • Este viernes se celebra el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, que causa más de 3.400 muertes al año.
  • La Covid ha agudizado las conductas suicidas, sobre todo en los adolescentes, afirma el experto.
El psicólogo de emergencias Pedro Martín-Barrajón.
El psicólogo de emergencias Pedro Martín-Barrajón.
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Pedro Martín-Barrajón es psicólogo de emergencias en Psicólogos Princesa, 81 y coordinador de la red nacional de psicólogos para la prevención del suicidio. Durante los meses que duró el confinamiento por la Covid, fue jefe de sala del servicio de atención psicológica que creó el Ministerio de Sanidad, que en tres meses atendió en torno a 16.000 llamadas de personas deprimidas, desesperadas y de ellas más de 300, al borde del suicidio. Ninguna llegó hasta el final, lo que no quiere decir que el problema haya acabado.

La pandemia ha arrasado con la salud mental de muchas personas angustiadas por la falta de expectativas, el fallecimiento solitario de familiares o la incertidumbre económica. Pero lo peor no terminó con el confinamiento. Las heridas de la Covid se muestran en particular en la adolescencia, dice, que se ha visto “machacada” por ella y en el Día Internacional para la Prevención del Suicidio que se celebra este 10 de septiembre sirven como recordatorio de lo que es una “epidemia silenciosa”, que mata en el mundo tanto como el coronavirus y que en España es la principal causa de muerte externa, con más de 3.600 decesos al año.

Los psicólogos reclaman un Plan Nacional del Suicidio, que Martín-Barrajón cree que debería incluir una especialización médica, preparación en centros escolares y campañas de divulgación con las que se podrían salvar 1.000 vidas anuales. También apela a ser conscientes de los detalles en el comportamiento de quienes nos rodean, porque pueden dar la señal de alerta.

¿Qué ha visto un psicólogo de emergencias como usted desde que empezó la pandemia?

Formé parte del servicio de atención psicológica del Ministerio de Sanidad con el Consejo General de la Psicología, que duró desde finales de marzo a finales de mayo [de 2020] y que después eliminaron. Recibimos en torno a 16.000 llamadas, cinco diarias de todo el país eran de personas con conductas suicidas, incluso a punto de precipitarse desde un balcón. Desarrollamos un tipo de intervención telefónica y de esas 305 llamadas ni una sola persona terminó con su vida.

¿Qué motivos llevaron en pandemia a esta situación, en qué se diferencian de una época normal?

La pandemia despertó mucha incertidumbre hacia el futuro, mucha desconfianza sobre su final y se agudizó la desesperanza. No teníamos una vacuna, no sabíamos cuándo iba a terminar esto, qué iba a pasar con los trabajos, si nos íbamos a contagiar. Como ha habido tanto ensayo y error con las distintas medidas adoptadas y contagios a familiares, muchas personas mayores que desarrollaron ideas suicidas.

Eso durante el confinamiento, ¿qué nos ha pasado después?

Lo que hemos advertido en estos meses postpandemia o tras el confinamiento es sobre todo en los adolescentes: ha habido un incremento del 250% en conductas suicidas y autolíticas. A los adolescentes les ha machado esto. Ha habido un demoledor incremento de los ingresos en unidades de psiquatría por toda España. Durante el confinamiento, la gente no se suicidaba en sus domicilios porque había familiares. Estas conductas, que tienen lugar en casa, habían desaparecido porque el suicidio es un acto de intimidad. Con las medidas de apertura, esas conductas están volviéndose a hacer.

"La pandemia ha machacado a los adolescentes"

Es decir, ¿durante el confinamiento las personas se suicidaban menos porque no tenían intimidad y una vez que la han recobrado tratan de quitarse la vida?

Eso es, como no podíamos ir a ningún sitio, pues padre de familia, madres y esposas, hijos, no podían hacerlo en la intimidad porque estaban todos en el mismo domicilio y eso era un freno. Pero ahora que se están abriendo las medidas reaparecen estas conductas.

¿La progresiva vuelta a la normalidad no trae esperanza para personas con conductas suicidas por la pandemia?

Que la gente pueda salir al aire libre y practicar deporte es una terapia, poder ir con familiares amigos y allegados con lo que compartir dificultades es un factor de protección, sin duda. El principal factor de protección es el apoyo de los demás, por encima de tratamientos psicológicos o farmacológicos. Ahora bien, nos estamos empezando a despertar a las consecuencias reales de la pandemia: crisis económica, dificultades, cierres de negocios, los problemas familiares, de matrimonio o la violencia machista se han recrudecido.

"Haber recuperado salir al aire libre, hacer deporte o reunirse con familiares y amigos es un factor de protección contra el suicidio"

¿Ha crecido el número de suicidios?

Los datos de 2020 no se publicarán hasta 2022, con lo que es muy aventurado decir que las tasas han aumentado, pero estamos recibiendo información con cuentagotas que no es nada esperanzadora. Por ejemplo, del hospital Vall d’Hebron [de Barcelona], de la Comunidad Valenciana o del País Vasco, donde hacen un trabajo espectacular de prevención del suicidio con muchísimos recursos y donde han aumentado un 27%. Así que en el resto del país la perspectiva no es muy alentadora.

Los psicólogos hablan de ellos como “epidemia silenciosa”. ¿Las autoridades sanitarias la han descuidado por centrarse en la pandemia por coronavirus?

Hasta el 13 o 15 de mayo [de 2020] los fallecimientos por Covid en el mundo no alcanzaron las de suicidios y solo a finales de agosto, cuando en España ya íbamos por la segunda ola, se equilibraron. El suicidio es una pandemia que está y que estará si no hacemos algo. Afortunadamente, los medios de comunicación se están dejando asesorar sobre cómo informar y sobre si hay que informar o no, y claro que hay que informar

"El suicidio es una pandemia que está y estará si no hacemos algo"

Hasta hace poco, la pauta era no informar de los suicidios para no incitar a otras personas. ¿Fue un error?

El debate científico internacional ya no es si hay que hablar, que claro que hay que hablar, sino cómo hacerlo. Hemos visto noticias muy desafortunadas especificando el nombre, el método. Se publican detalles escabrosos y eso se puede evitar. O fotografías del sitio donde ha sucedido y donde alguien lo puede imitar. O reduciendo el motivo a uno, con frases como "se suicida por amor, o por la crisis o por un trastorno mental", pero entre 2000 y 2009 se mantuvieron las cifras independientemente de que hubiese crisis. El 50% de la población general va a experimentar tendencias suicidas entre moderadas y severas a lo largo de nuestra vida y es obvio que la mitad de la población no tiene un trastorno mental. Si tratamos de esa forma reduccionista la enfermedad mental, vamos a seguir dando vueltas como un hámster sin avanzar.

¿A qué debemos atribuir que hasta la mitad de la población vaya a tener impulsos suicidas a lo largo de su vida?

Puede haber múltiples causas. Normalmente confundimos la causa con los precipitantes, que es el hecho más visible, como la ruina, una infidelidad o la pérdida de estatus. Los seis factores de riesgo más importantes son los intentos previos; tener una enfermedad mental -por eso al aumentar la depresión o la ansiedad durante la Covid aumenta el riesgo-; el ser varón, porque en España de cuatro suicidios consumados tres son de hombres. Con menor grado de importancia, la desesperanza, la soledad, la falta de una red de apoyo social y, en sexto lugar, los medios, porque pensarlo lo hace mucha gente, pero no todo el mundo termina suicidándose.

¿Los factores de riesgo durante la pandemia varían mucho con respecto a estos seis?

Hay una particularidad. El factor común es la soledad y el aislamiento, pero las pérdidas de familiares sin poder despedirse, el no poder cuidar de ellos en los últimos momentos, las personas que tenían familiares en residencias... Ha habido gente que ha recibido una llamada de una funeraria para decirle que les mandaban por whatsapp ‘unas fotos del cuerpo y en 15 días las cenizas'. La soledad ha causado estragos durante la pandemia, sin duda.

"La lejanía de familiares que morían solos y la desesperanza han sido factores de suicidio durante la pandemia"

¿La lejanía de los familiares que murieron solos y el trato que se daba a los familiares han sido factor de suicidio?

Si, y la desesperanza, el no saber si esto iba a terminar o no, si iba a haber vacuna, qué consecuencias iba a tener para la familia…

El suicidio es el principal motivo de fallecimiento por causa externa en España, con 3.671 muertes al año, que son el doble que por accidente de tráfico y 70 veces más que por violencia machista. ¿Qué hace falta para llevarlo al debate público?

Hay que involucrar a todos los agentes del cambio y no solo en el ámbito sanitario, porque el educativo también tiene mucho que decir ante situaciones de bullying, con campañas de divulgación. Donde las ha habido se han reducido las cifras hasta un 30%. En España una campaña divulgativa supondría una reducción de 1.000 muertes al año. También con formación a cuerpos y fuerzas de seguridad, médicos de atención primaria, enfermería... para darles capacidad de detectarlo. Con los tiempos que tienen los médicos de atención primaria difícilmente van a tener tiempo para detectarlo. Una de cada cinco personas que se suicida fue al médico el mismo día. Este año ha habido 316 muertes por suicidio de menores de 30 años.

¿El Plan Nacional del Suicidio que piden los psicólogos incluiría alguna medida adicional?

No todos los psicólogos son expertos del suicidio porque no se enseña en la carrera. Yo reclamo que la prevención del suicidio se convierta en una asignatura reglada, los psicólogos tenemos que especializarnos. Pero todos podemos ser una mano amiga, formando a la población en factores de riesgo. Cuando una persona empieza a reglar objetos personales, de valor sentimental, cuando se despide de alguna manera, redacta el testamento, empieza a dejar las cosas en orden… si la población general empieza a identificar esos signos de alarma, tendría un alcance muchísimo mayor que si formamos solo al colectivo profesional.

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