Raffaella Carrà, el alma eterna de la fiesta: la diva que desafió a la censura cantando a la libertad en los sesenta

La cantante Raffaella Carrà.
La cantante Raffaella Carrà.
GTRES
Raffaella Carrà ha muerto a los 78 años de edad..
Wochit

Excéntrica, polifacética, divertida, provocadora, bella e irremplazable. Así era Raffaella Carrà, un icono aplaudido por medio mundo que este lunes, 5 de julio, nos ha dejado a la edad de 78 años. "Se ha ido a un mundo mejor", ha anunciado Sergio Japino, el que fuera su coreógrafo, amigo y gran amor, a la prensa italiana. La artista padecía una enfermedad que, finalmente, no ha conseguido superar.  

Nacida en Bolonia, en 1943, Raffaella María Roberta Pelloni se convirtió en un icono de la libertad en los años sesenta y setenta. Su talento, vitalidad y carisma la llevaron a conquistar Italia, después España y, finalmente, Latinoamérica. Sus canciones impactaron en una sociedad conservadora que la escuchó cantar sobre temáticas que iban más allá del amor. En sus obras y apariciones nunca había lugar para el aburrimiento. La artista era sinónimo de alegría, goce y autonomía.

Una mujer adelantada a su tiempo

La voz de las famosas Tuca Tuca, Fiesta A far l'amore comincia tu rompió moldes con canciones que ya son himnos eternos de la sexualidad y la liberación. Una muestra de ello es Lucas, canción en la que abordó directamente el tema de la homosexualidad. La lanzó en el año 1978, por lo que se trataba de una propuesta insólita en una época en la que pesaba el católicismo. 

Esto hizo que la compositora se convirtiera en un icono del colectivo LGTBIQ+ hasta el punto de que fuera laureada con el premio World Pride 2017 en Madrid. Tras ser galardonada, la cantante explicó que le parecía "increíble" que todavía a esas alturas se tuviera que reivindicar el derecho a ser y a amar de una gran parte de la ciudadanía. 

Cabe decir que, años atrás, la artista se subía a los escenarios para cantar sobre otros temas controvertidos para aquellos años, como la masturbación femenina -"Mi dedo está enrojecido de tanto marcar / se mueve solo sobre mi cuerpo / y marca sin parar", cantaba con sutileza en 03 03 456- o el sadomasoquismo -en Santo, Santo se declaraba contraria a un sexo monótono y soso-, algo que provocó que en varios países la censuraran. Incluso el Vaticano dio el paso, aunque fue por otro motivo: ni más ni menos que por enseñar el ombligo. Y es que si por algo destacó también la Carrà fue por esos vestidos y monos en los que se enfundó con la cabeza bien alta, brillando entre lentejuela y purpurina.

La cantante, compositora, bailarina y presentadora de televisión Raffaella Carrà, fallecida este lunes a los 78 años, protagonizó momentos a lo largo de su extensa carrera profesional que dejaron huella en las televisiones de los numerosos países en los que trabajó.

Una estrella de la pequeña y la gran pantalla

Con pie en Italia y otro en España, la artista destacó durante décadas en el plano del cine y la televisión. Su primer papel lo protagonizó con solo nueve años de edad en la película Tormento del passato y, desde entonces, su popularidad no hizo más que aumentar. Durante su carrera, presentó diversos programas, la mayor parte en la cadena italiana RAI y en la española TVE; y realizó especiales en Argentina, Chile, México y Perú. Su último proyecto televisivo fue la reinvención de Mi casa es la tuya bajo el nombre de A raccontare comincia tu.

En cuanto a su paso por TVE, la también presentadora de televisión hizo su primera aparición en 1975 en Señoras y señores. Su inminente éxito la llevó a protagonizar un año después La hora de... Rafaella Carrá. Ya en los noventa, volvió a La 1 con ¡Hola Raffaella!, un espacio con entrevistas, actuaciones y concursos emitido entre 1992 y 1994, y A las 8 con Raffaella. En 1998, presentó las Campanadas junto a Ramón García; y en 2008 condujo Salvemos Eurovisión.

La intérprete trabajó en películas como La furia de los bárbaros (1960), Ulises contra Hércules (1962) y Maciste el invencible (1961). Después, apareció en películas de acción, entre ellas Comando al infierno (1969). En 1980, estrenó Bárbara, cinta argentina que supuso su último trabajo acreditado para el cine. La despedida cinematográfica de Raffaella Carrà fue un pequeño cameo en Explota, explota (2020).

Curiosamente, la diva italiana trabajó en Hollywood en la década de 1960, pero no tardó en retomar su carrera en Europa, tanto en terreno cinematográfico como en el televisivo. "Ni bebo ni me drogo, por eso Hollywood no era para mí", explicaba al respecto en una entrevista. Aquel ambiente incomodaba a la italiana, que nunca tuvo problemas en mojarse. Así lo demostró también al hablar sobre sus preferencias políticas. "Yo siempre voto comunista. En un conflicto entre trabajadores y empresarios, siempre estaré del lado de los trabajadores", llegó a alegar. 

Dos grandes amores

Por otro lado, la vida sentimental de la artista estuvo marcada por dos grandes amores. Pero, por encima de todo, por la discreción y por mantener alejado de la esfera pública su ámbito privado. Solo se enamoró dos veces: la primera, de Gianni Boncompagni, y, la segunda, de Sergio Japino.

Gianni Boncompagni fue un personaje muy reconocido en la televisión italiana que escribió las letras de algunas canciones como Tuca Tuca o Fiesta. Fue con él con quien Raffaella vivió un amor duradero, ya que estuvieron cerca de diez años juntos, compartiendo tanto el ámbito personal como el éxito musical y televisivo. Entre la cantante y presentador había una diferencia de edad de 11 años. Boncompagni falleció en 2017, a los 84 años de edad.

Después llegó Sergio Japino, el que fuera su coreógrafo. Actualmente ya no estaban juntos y vivían en casas separadas, pero compartían muy buena relación. Aunque con este también estuvo varios años de noviazgo, nunca llegó a casarse con ninguno de los dos, ya que la artista no creía en el matrimonio. Era feminista, lo demostró demasiadas veces. No hacía falta ni verbalizarlo.

Casi sin quererlo, la cantante dejó una huella en el ámbito político, cultural y social que perdurará siempre. "No sé si logré cierta liberación femenina, pero creo que a las mujeres les he dado toda la energía y positividad que llevó dentro. Yo sí que pagué el precio de mi libertad", dijo, en una ocasión, la Carrà, una mujer que pisaba con brío, una artista adelantada a su época. Fue un icono, una estrella, el alma eviterna de la fiesta.

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